Cartas al director
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Taxistas, con la lengua fuera

No culpo al señor Manzano porque no suban los viajeros al taxi, ni yo me siento culpable por tener poco trabajo. Por ello, ¿a quién culpo?El taxi está dividido, el su ruina, por parcelas.

Pienso en las señales de tráfico no respetadas, en el Código de Circulación no cumplido, en la poca educación de muchos conductores.

Culpo a la Administración, que cobra impuestos; a la comunidad autónoma, que lejos de facilitar las cosas no las hace cómodas; al Ayuntamiento de Madrid, que no cumple con sus obligaciones para con el. taxi, y a los representantes del colectivo por su mimetismo, dando la sensación de colaborar con la Administración que corresponda.

Benditas sean nuestras esposas por, su paciencia al hacer frente a la rutina de unos ingresos ridículos para jornadas de más de 12 horas. ¡Trabajo ingrato y mal pagado!

Me pregunto si esto es un país de derecho o un Estado de derecho. Yo también quiero tener calidad de vida, tener reconocida una categoría profesional y una jubilación digna-

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 19 de septiembre de 1994.

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