El trazado férreo Madrid-Valladolid alarma a los grupos ecologistas

Los tres trazados alternativos del nuevo ramal ferroviario Madrid-Valladolid, que el Ministerio de obras Públicas y transportes ha remitido a los 30 municipios del norte a los que afecta, ha creado cierta alarma entre alcaldes y grupos ecologistas. La nueva línea está diseñada para que circulen trenes a 200 y 220 kilómetros por hora hasta Valladolid en una primera fase y hasta el litoral cantábrico en el futuro. "No nos oponemos al progreso, pero sí a que un tren de alta velocidad espante nuestra fauna o destroce nuestro valle", comentaba ayer José María Serrano, portavoz de la asociación ecologista Maragil de Bustarviejo.

Del mismo modo manifestaron su preocupación, el pasado sábado, los miembros del Consejo de Medio Ambiente de Colmenar Viejo, "es una barbarie; de tres alternativas, dos pasan nuestro pueblo y aún no sé cúal es la peor", comentaba Juan Compañ, coordinador del aula ecológica. A Juan Compañ, o a sus compañeros, le horroriza pensar que un AVE u otro tren de similares características pueda dividir los pastos o yacimientos arqueológicos de la dehesa o arrasar una parte del que Regional de la Cuenca del Manzanares, que atraviesa uno de los trazados.

Los ayuntamientos de los municipios afectados, Aedenat (Asociación Ecologista de Defensa de la Naturaleza) y otros colectivos tienen hasta el 30 de septiembre como plazo para presentar sus alegaciones en la Dirección General de Política Ambiental del Ministerio de Obras Públicas y Transportes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0011, 11 de septiembre de 1994.