Ingeniería del escote
La Semana de la Moda se abre con la presentación del sujetador mágico
Ya ha llegado. El famoso Wonderbra (aparentemente un inocente sujetador de puntillas y encajes en blanco o negro), artilugio enriquecedor de los frentes femeninos, y ansiosamente esperado por la población interesada, fue presentado ayer durante los actos inaugurales de la Semana Internacional de la Moda de Madrid. Playtex, su distribuidor en exclusiva en España, ha pasado del cruzado mágico a la cruzada redentora y al levantamiento de las masas con lo que seguramente muchas mujeres se ahorrarán el psiquiatra y el cirujano. Al parecer, con el Wonderbra es mucho más sencillo parecerse a los mitos mamarios de siempre. La fiebre del escote está servida, y mientras más dureza, mejor.El recinto de Ifema se abarrotó ayer para ver la demostración de la pequeña pero eficaz prenda a la que se atribuye el poder de realzar lo que hay y crear la ilusión de lo que no hay. La felliniana y freudiana pasión por el volumen de las tetas (hay una absurda aprensión a utilizar esta palabra de origen germánico) es tan eterna como variada. Ha pasado- bastante tiempo -desde los primeros sostenes fabricados en Venecia con madera y piel de ballena en el siglo XVI, y hasta los biógrafos de Catalina de Medicis le atribuyen el haber aportado algunas mejoras al invento, tal como lo hizo con el preservativo de tripa de pato o con el abanico plegable con espejo retrovisor.
El sujetador ha viajado por la historia de la moda siempre de bajo de otras prendas, hasta que Madonna la impuso por encima y en solitario. La marca Wonderbra no es, nueva ni el objeto corrector en sí mismo tampoco, en realidad se trata de una resurrección comercial avalada por el regreso de la carne turgente. Un artículo en la revista Vogue en di ciembre de 1991 causó un efecto rebote espectacular. Se dispara ron las ventas y los escotes a la vez. Francia, donde era desconocido el Wonderbra, se puso muy pronto a la cabeza de las ventas. A los franceses les fascinó recuperar algo con lo que suspiraban desde el rococó, y es que hasta en los cuadros de Boucher ha en contrado lugar esa obsesión por levantar la moral de la mujer más arriba que a la altura, del corazón. Definitivamente, el plano perfil corporal de Twiggy o de Jean Birkin había sido enterrado y el reino de las discretas también. Triunfa la pechuga, y el volumen generoso ha vuelto con fuerza a estar en la cresta de la ola. Ahora las grandes top-models lo son, entre otras cosas, por la belleza de sus bocas, sus piernas... y sus senos, algunos más naturales que otros. En Norteamérica, donde a Dolly Parton no es sólo un ídolo por la voz, el Wonderbra u otras marcas similares se venden como rosquillas. Este sostén lo que hace fundamentalmente es lo que hacía el corsé, pero no tan a lo bestia y en moderno: junta y levanta los senos. Todo Wonderbra que se respete consta como mínimo de unas 46 piezas, cuando un sujetador normal sólo tiene 20 y es de obligada manufactura artesana. La prenda, más de ingeniería de la construcción que de costura, contiene aros angulares semirígidos, almohadillados cóncavos y material elástico dispuesto en bandas dinámicas cruzadas para evitar movimientos indesados de la carne o los refuerzos añadidos; lo del relleno es opcional a las necesidades de cada una. La promoción habla de cómo un efecto físico, se transforma en efecto psicológico: con el Wonderbra se puede pasar de la retaguardia al frente de batalla, de la timidez a la agresividad, de la inseguridad al arrojo.
Por otra parte, la 24 Semana Internacional de la Moda, que adelanta las colecciones de primavera-verano para 1995, se presenta como la más ambiciosa de cuantas se han realizado hasta hoy, con una ocupación de seis pabellones en el Parque Ferial Juan Carlos I de Madrid, reuniendo 500 expositores, 4,17 es pañoles y 83 extranjeros, con un total de 1.117 firmas de moda. masculina y femenina.
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