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Marruecos niega cualquier vínculo entre el asalto a un hotel de Marraquech y el terrorismo islámico

ENVIADA ESPECIAL "No hay relación alguna entre esta desafortunada catástrofe y cualquier tipo de atentado terrorista contra turistas o extranjeros", afirma el ministro de Turismo marroquí, Serge Berdugo. El atraco a mano armada que el miércoles segó la vida de dos españoles e hirió de gravedad a una tercera ha convulsionado al país magrebí, primero por el estupor que supuso pensar que el fanatismo islámico de Argelia se trasladaba a Marruecos y después por las evidencias de que tres marroquíes habían dejado un reguero de sangre por hacerse con apenas 135.000 pesetas.

La policía marroquí practicó ayer unas seis detenciones de ciudadanos marroquíes y argelinos, según fuentes próximas a la investigación, que añaden que los primeros interrogatorios no parecen estar relacionados con los movimientos integristas islámicos."Esto es un incidente aislado. Sabemos que no va a pasar otra vez, pero ha sido una compañera de viaje la que ha muerto [Antonia Cuevas] y se nos han quitado las ganas de continuar", dice uno de los 12 españoles que decidieron poner fin a este circuito de Touráfrica interrumpido por tres encapuchados en el hotel donde se albergaban en Marraquech. Los otros 30 pasajeros decidieron continuar viaje y ayer se fueron a Casablanca.

La otra víctima, Salvador Torras, un catalán, había venido con tres amigos. No realizaban ningún circuito turístico. La empresa Julià Tours se limitó a reservarles una semana de hotel en Marraquech. Tremendamente impresionados por lo sucedido a Salvador, los tres amigos se volvieron ayer a Cataluña. De momento no ha llegado a Marraquech ningún familiar de esta segunda víctima.

En la mañana de ayer se practicó la autopsia a los dos cadáveres. El médico forense, doctor Berrada, se limitó a entregar al consulado español un breve comunicado en el que se señalaba que "hemorragias generalizadas y destrucción de órganos vitales causados por balas de arma de fuego" provocaron la muerte de los dos españoles. Un informe detallado y secreto fue enviado al procurador general del Rey.

El canciller del consulado español en Casablanca, ciudad a la que Marraquech está adscrita, indicó que la repatriación de los cadáveres tardará aproximadamente cinco días. Las respectivas compañías de seguros de Touráfrica y Julià Tours están al corriente de lo sucedido y han comenzado los trámites burocráticos necesarios.

Hecho aislado

Cristóbal Jarillo, director de Touráfrica, que llegó en la noche del miércoles, fue quien logró calmar el ánimo de muchos de los españoles y convencerles de que la desgracia había sido un accidente motivado por un atraco y no por animadversión alguna hacia los extranjeros.

A pesar de ello, 12 españoles han decidido regresar y ayer emprendieron en minibús el recorrido de 700 kilómetros que separa esta bella ciudad del sur de Marruecos de Tánger. Los aviones están completos y al adelantar el viaje tienen que regresar en barco. "Ya no nos quedan ganas de divertirnos. Preferimos volver" señala un malagueño, que asegura que nueve de los del grupo que regresa son de Málaga y vuelven "en solidaridad" con la fallecida. La familia de Antonia Cuevas es de Marbella y tiene negocios de cafeterías allí y en Estepona.

"A nosotros nos da lo mismo que haya sido un atentado o un atraco, lo que no entendemos es que un ladrón común y corriente coja una metralleta cargada con balas explosivas y se ponga a disparar", afirma indignado Ludario Ocaña, de 29 años, hermano de Doris -la recién casada alcanzada en piernas y brazos por diez disparos- y cuñado de la fallecida.

Ludario llegó en la noche del miércoles a Marraquech y asegura que sus sobrinos de 12 y 8 años aún no conocían la muerte de su madre. "No sé cómo se lo vamos a decir, aunque me temo que ya se han dado cuenta de que algo anda mal".

Las autoridades marroquíes han desplegado todos los medios a su alcance para capturar a los autores del robo. La acción ha sido tan violenta en un país donde la dureza del régimen restringe enormemente la delincuencia que a nivel popular se tiene el convencimiento de que no han sido marroquíes, sino argelinos, los autores.

Serge Berdugo, de 57 años, y premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1991 como presidente de la comunidad judía de Marruecos, lleva nueve meses al frente del Ministerio de Turismo y apenas puede dar crédito a la "barbaridad" ocurrida. "Podía haberse limitado a un simple robo y no se comprende cómo hemos llegado a esta tragedia".

Sin embargo, el ministro señala que "puesto que ha sido un accidente y podría haber ocurrido en cualquier otro país y a cualquier otra persona, no hay razón alguna para tomar medidas adicionales de seguridad sobre el turismo". El ministro añade que el Gobierno prepara desde hace seis meses la creación de una brigada especial de apoyo y asistencia al turista "para hacer más confortable su estancia y liberarle de todos esos guías y falsos guías que le incomodan durante sus paseos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de agosto de 1994

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