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Elvis

Una de las cosas que más me llama la atención de la reciente boda de Lisa Marie Presley y Michael Jackson es la absoluta falta de comentarios al respecto por parte de la legión de seguidores del difunto suegro del negro que tenía la cara blanca. Dado que ninguno de ellos parece tener ganas de echar su cuarto a espadas en este espinoso asunto, no me va a quedar más remedio que hacerlo yo mismo (a pesar de que formo parte del selecto club de orates que está convencido de que Elvis murió mientras hacia la mili en Alemania y que quien se convirtió en el payaso que arrastraba sus grasas por Las Vegas era su hermano gemelo). Vamos a ver, ¿que pensaría Elvis de la boda de marras? ¿Le parecería bien? ¿Hubiera preferido a Bruce Springsteen? ¿Le estará pegando la bronca en estos mismos momentos a Kurt Cobain por dejar pasar semejante oportunidad?.Fiel a mi teoría de que Elvis tenía un hermano gemelo, no puedo dejar de pensar que el auténtico Elvis, el que palmó en Alemania durante unas maniobras, debe estar revolviéndose en su tumba ante lo que acaba de suceder. Por el contrario, a su perfecto sosias, al mamarracho que se parecía a Georgie Dann, la cosa debe de antojársele de perilla, pues su yerno es un alma gemela.

El falso Elvis estaba loco (¿quien no lo estaría viviendo en un sitio como Graceland?). El auténtico Michael tampoco parece andar muy fino y también vive en una casa horrible. No hay duda de que a semejante par de horteras la idea de crear una dinastía rockera les debe de parecer estupenda.

¿Y Lisa Marie? ¿Por qué lo ha hecho? Su madre, Priscilla, superó el horror de haberse casado con un impostor protagonizando la saga cómica Agárralo como puedas. Una actitud bastante más juiciosa que pasar de Graceland a Neverland, ¿no creen?

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