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CARTAS AL DIRECTOR

Móstoles, marginado

Como ciudadano residente en Móstoles y trabajador en Madrid, me gustaría poder contestar la carta que el pasado 19 de julio le fue publicada a don Nicolás Gómez García en el diario EL PAÍS. El señor Gómez presentaba una queja sobre la incomunicación que sufre diariamente, no sólo Móstoles, sino toda la zona sur del área metropolitana de la capital.Vayamos por partes. Respecto al por qué los presupuestos milmillonarios se destinan a los accesos por carreteras como las de La Coruña o Burgos, dejando de. lado los de las carreteras como la de Extremadura, creo que la respuesta es evidente y está en el saber de todo ciudadano que conozca la situación de España: la mayoría de los altos cargos de ese "Gobierno que se apellida Socialista y Obrero" no viven en la zona sur, sino en localidades como Majadahonda, Las Rozas o La Moraleja, y únicamente utilizan esta carretera los fines de semana, problema que se soluciona con un espectacular despliegue de tráfico, dificultando el regreso a Móstoles a aquellos que pasan el domingo en la capital.

En cuanto a los chapuceros enlaces de la M-40 con la N-V, y de ésta con el acceso a la carretera de Pinto y el Centro de Exámenes de Tráfico, no sé bien la respuesta, aunque es de suponer, pues la experiencia así me lo dicta, que han sido proyectos aprobados tras terceros intereses a favor de quienes toman tan delicadas decisiones.

Otro tanto de lo mismo debe ocurrir con tantas grandes superficies comerciales y multinacionales que se, han venido instalando en esta zona en los últimos años.

Aunque esto es mucho más comprensible puesto que un "Gobierno que se apellida Socialista y Obrero" tiende, por naturaleza, a favorecer a todo este tipo de empresas.

Y no me olvido del tema de las autoescuelas, a las que se pretende unificar en Móstoles, para, que el 10% de los madrileños que vivimos entre Móstoles, Alcorcón, Fuenlabrada o Villavicioga de Odón (aproximadamente 500.000 habitantes) suframos con paciencia cada día las prácticas de conducción de todos los madrileños.

Por fin, termino diciendo que yo, como mostoleño que soy, lo entiendo así, y me aguanto porque mi impotencia como español y contribuyente me impide intentar buscarle otro tipo de explicación.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de agosto de 1994