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Cartas al director

La Conferencia de El Cairo

Parece una serpiente de verano, por lo increíble e incluso grotesco. Como el islam, el Vaticano se ha caracterizado por buscar imponerse aumentando sus creyentes en la cama sin importarle su calidad de vida. Pues bien, ahora él acusa a la ONU de "imperialismo demográfico" (querrá decir poblacional), por los tímidos planes de la Conferencia de El Cairo para aliviar la inflación poblacional que nos está arruinando a nosotros y al mismo planeta, que ya no soporta nuestro peso. Pero ¿cómo va la ONU a imponer el control natal, cuando lo desean, por mil obvias razones, casi todas las familias del Tercer Mundo? Éste es otro de los misterios de los que pretende vivir el Vaticano: el de presentarse ahora como abanderado de la "libertad demográfica" (!), cuando siempre que puede cercena de raíz esa libertad, hasta por ley, prohibiendo -como hizo entre nosotros con la complicidad del franquismo- el poder usar anticonceptivos. No se mata sólo con las armas, sino con doctrinas inhumanas e irracionales, encubiertas bajo falsa capa de religión-

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