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RTVE es la única gran radiotelevisión estatal que no se financia a través de un canon

El ciudadano europeo paga por sus cadenas públicas, salvo en España y Portugal

Los directivos de la radio y la televisión públicas en Europa no se imaginan el futuro de sus empresas sin el canon que los ciudadanos pagan para sostenerlas. En España, por el contrario, lo más difícil es imaginarse a millones de personas aportando sus dineros para ver Noches de gala o No te rías que es peor. No hay norma ni costumbre de pagar por la televisión o por la radio públicas y RTVE ha buscado el grueso de sus recursos en la publicidad, generada casi exclusivamente por Televisión Española. Pero el ente público ha perdido esa batalla y aunque ya cuenta Con algunos fondos Públicos -por medio del contrato-programa con el Estado- se ha visto obligado a pedir subvención para otras actividades.

La tendencia a exacerbar la competencia comercial, a entrar de lleno en la guerra de audiencias y a rebajar la calidad de algunos programas no ha servido a RTVE para mantener su salud financiera. El ente 3 sus sociedades perdieron en 1993 una suma equivalente a la mitad de su presupuesto.Esa situación es prácticamente impensable en el resto de Europa. Una ligera disminución de los ingresos publicitarios ha provocado recortes de gastos en las televisiones públicas de Alemania; y un desequilibrio de 40.000 millones de pesetas (aproximadamente) ha servido de pretexto al jefe del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, para cortar la cabeza a los administradores de la RAI.

La diferencia está en que las cadenas alemanas o la RAI cubren con dinero público -recaudado a través del canon- buena parte de sus presupuestos, mientras que RTVE lo ha intentado por la vía de competir en el mercado publicitario. El ente audiovisual dirigido por Jordi García Candau no tiene un canon que lo arregle.

Paga cada hogar

La competencia por la tarta publicitaria, por ejemplo, está prohibida en la BBC y fuertemente restringida en las cadenas de la televisión pública en Alemania.

Cada hogar alemán paga 23,80 marcos mensuales (1.952 pesetas) en concepto de canon. Con ese dinero tienen que sostenerse la radio y las dos cadenas de la televisión pública, ARD y ZDF, además de contribuir al sostenimiento de las nuevas empresas audiovisuales en la antigua Alemania del Este.

El resto lo aporta la publicidad, pero ésta se encuentra sometida a cortapisas. No se puede difundir publicidad más allá de las ocho de la tarde, ni puede durar, en total, más de 20 minutos / día. Es una situación francamente distinta a la de España, en que una ley -considerada restrictiva- acaba de fijar en 17 minutos por hora el máximo de publicidad permisible en cada canal (autopromoción incluida). En Alemania, como en casi todos los países, el dinero de la publicidad va de forma creciente a las empresas privadas de televisión -que progresan rápidamente gracias al satélite y al cable-, lo cual está obligando a las públicas a restringir gastos.

En Austria sólo existe una empresa de radio y televisión, la ORF, de carácter público, a la que hacen competencia las cadenas extranjeras que llegan a través del cable y de las antenas parabólicas. Más de dos millones de hogares austríacos pagan un canon, con el que se cubre casi la mitad del presupuesto del ente público de televisión.

En cuanto a Francia, uno de los países cuyas dimensiones lo hacen más comparable a España, las dos cadenas públicas (France 2 y France 3). se financian principalmente por medio del canon. Este chorro de dinero no impide a dichas cadenas -a diferencia del Reino Unido- pelear por la publicidad y el patrocinio de programas.

Decisión del Parlamento

La cuantía anual del canon francés se fija por el Parlamento: en 1993 ascendía a 15.144 pesetas.

La recaudación por canon supone el 50% del presupuesto de France 2 y el 73% de France 3. Jean Pierre Elkabbach, presidente de las cadenas públicas, provocó este año fuertes críticas por parte de TF-1, el canal privatizado -que se financia sólo con publicidad-, al pedir un suplemento de subvención pública para poder equilibrar el presupuesto.

Un país más pequeño, como Holanda, mantiene tres canales públicos de televisión. La recaudación del canon aporta el 65% de los ingresos, y la publicidad, el 35%. La competencia de estos canales públicos viene de las numerosas cadenas privadas (RTL, CNN, Eurosport, MTV y otras) que se captan por satélite y cable.

Bélgica cobra un canon bastante elevado por cada aparato receptor: hay diversos precios, según el servicio a recibir, que alcanza hasta 33.000 pesetas para el televisor en color. A cambio de la financiación vía canon, la televisión pública se compromete a difundir comunicaciones gubernamentales y dar entrada a todo tipode asociaciones. La competencia es muy fuerte para la cadena francófona, ya que se captan perfectamente los canales franceses y el cable llega a más del 90% de los hogares.

Portugal, por el contrario, retiró en 1991 el cobro del canon. Desde entonces, el Gobierno entrega una subvención directa a la Radiotelevisión Portuguesa, que en 1993 representó alrededor del 15% de su presupuesto.

La RAI, en fin, se financia con el canon que pagan 15,5 millones de hogares de Italia, a razón de una cantidad que equivale a 13.200 pesetas para televisión. Existe otro canon más pequeño por el servicio público de radio.

Con esa cantidad se cubre alrededor del 50% de los ingresos de la RAI: el resto procede de la publicidad y de la financiación pública suplementaria que ha aprobado el Gobierno. A cambio de ella, Berlusconi ha descabezado la RAI.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de julio de 1994