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Crítica:ROCK
Crítica

La provocación la pintan calva

Nada más pisar el tablao, el Atila del planeta Asturias, con su brillante look capilar, avisó que aquello no era el. homenaje a Juanito Valderrama, sino justo las antípodas. La música de Los Ilegales son canciones hechas para reconcomerte desde dentro, desollarte las vísceras, clavar unas imaginarias uñas en tus surcos cerebrales y plantar la bandera de la desesperación, en lugar de la inmaculada enseña del conformismo. Cuando no hay ningún motivo, ¿para, qué estar de acuerdo? Ahí nace el arma de la banda: la provocación.Habiéndose deshecho del colchón de teclados que últimamente, usaban en sus discos y conciertos, Delicuente habitual, Tiempos nuevos.... Cómo me gustan las anfetaminas, Heil HitIer, Eres una puta (pero no lo bastante), Soy un borracho, Hola mamoncete, Destruye y Agotados de esperar el fin, entre otras, sonaron como lo que son: himnos, del descontento existencial y la falta de expectativas, elevados a la categoría de éxito por un masivo y anónimo público que no se identifica para nada con la media televisiva de Lo que necesitas es amor. Son los hijos del agobio y del alcohol.

Los Ilegales

Jorge Martínez (voz y guitarra), Alejandro Blanco (bajo y coros), Juan Flores (saxo y coros), Jaime Belaústegui (batería). Sala Universal Sur. Madrid, 24 de junio.

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