Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un ex primer ministro comunista vuelve a dirigir el Gobierno de Ucrania

El ex primer ministro comunista de Ucrania Vitali Masol se convirtió ayer nuevamente en jefe del Gobierno: su candidatura, presentada al Parlamento por el presidente, Leonid Kravehuk, fue aprobada por 199 votos a fa vor y 24 en contra. Alrededor de 80 diputados no participaron en la votación en protesta por nombrar al primer ministro a escasos 10 días de las elecciones presidenciales, que pueden suponer un cambio de jefe de Estado. Kravchuk ofreció a Masol el puesto de primer ministro para ganarse los votos, en los próximos comicios presidenciales, de los comunistas y sus aliados socialistas, que triunfaron en las elecciones parlamentarias celebradas esta primavera. El presidente, que tiene apoyo en las regiones occidentales de Ucrania, necesita ganar terreno en la industrializada zona oriental, poblada mayoritariamente por rusohablantes. Por el momento, según las encuestas, Kravchuk va a la zaga de Leonid Kuchma, un ex primer ministro que se pronuncia a favor de una mayor integración económica en Rusia.Vitali Masol fue primer ministro de Ucrania desde 1987 hasta octubre de 1990, cuando se vio obligado a dimitir a consecuencia de las protestas estudiantiles. Anteriormente, Masol había sido jefe del Comité de Planificación y ahora, ya jubilado, a los 66 años, ganó un escaño en el actual Parlamento.

Masol, que fue miembro del

Comité Central del PCUS, fomalmente no pertenece a ningún partido, pero dice que "en el fondo" sigue siendo comunista. Afirma que está a favor de la economía de mercado, pero quiere que esté bajo un severo control del Estado. "La crisis no ha terminado todavía. Sus peores consecuencias aún las tenemos por delante y es muy posible que nos espere, una explosión [social]", dijo tras conocerse los resultados que lo confirmaban como jefe del Gobierno. Subrayó que es imposible realizar reformas económicas profundas si no hay consenso en la sociedad y pidió a las fuerzas políticas que se abstuvieran de emprender acciones destructivas como son las huelgas y así evitar una mayor desestabilización".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de junio de 1994