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González afrontará la cuestión de confianza y cambiará el Gobierno si Aznar gana en junio

LUIS R. AIZPEOLEA / ANABEL DíEZ De cumplirse los malos pronósticos electorales para el PSOE, Felipe González se someterá después del 12 de junio a una cuestión de confianza y remodelará ampliamente su Gabinete. El presidente del Gobierno guarda en la cartera estas dos medidas de respuesta en caso de que Aznar barra y los socialistas sufran en los comicios europeos la fuerte derrota que le auguran las encuestas. Todo antes que dimitir o convocar elecciones anticipadas. En los próximos 20 días, González hará oídos sordos a las reiteradas peticiones del PP para que se vaya o se someta a una moción de confianza. La dimisión la tiene descarta da, como también la convocatoria de elecciones para el otoño, aunque sí ve muy factible someterse al apoyo de la mayoría del Parlamento y hacer la remodelación que ya le piden algunos barones de su partido.

González advirtió en la noche del viernes a su partido que tiene que movilizarse "muy rápido, de aquí al 12 de junio", consciente de que un último sondeo realizado en plena ebullición de escándalos, durante la primera semana de mayo, da al PSOE diez puntos por debajo del PP, cuando 15 días antes la diferencia era de cuatro puntos.Los requerimientos de la oposición para que se someta a la cuestión de confianza de las cámaras antes de las elecciones van a ser desoídos por Felipe González. En primer lugar quiere esperar a comprobar el resultado de las elecciones del 12 de junio no sólo de su partido, sino también de CiU y el PNV. González no quiere, en estos días previos a las elecciones, poner a los nacionalistas en la situación de tener que expresar de nuevo su apoyo al gabinete; esperará al 13 de junio. El jefe del ejecutivo es consciente de que si los nacionalistas obtienen un mal resultado en las elecciones europeas, sus estrategias pueden cambiar en la línea de mostrarse mucho más indiferentes respecto a. las tribulaciones de los socialistas.

La pérdida discreta de la mayoría absoluta en las elecciones andaluzas y un resultado en las europeas de 3 o 4 diputados menos- que el Partido Popular no sería motivo para tomar decisiones drásticas, según informan fuentes gubernamentales que tienen bastante asumido que los datos citados son irreversibles. Todo sería distinto si la tendencia expresada por los ciudadanos en un sondeo realizado en la primera semana de mayo se mantiene. Estas fuentes reconocen que el PP saca al PSOE diez puntos de ventaja, en opinión expresada en la semana de las dimisiones y recién fugado el ex director general de la Guardia Civil.

Durante la precampaña de las elecciones del pasado 6 de junio también hubo un momento en que se registró esa diferencia, que luego dio la vuelta hasta colocar al PSOE con un millón de votos más que al PP. Los socialistas confían en que ,se repita el milagro. El tono del presidente del Gobierno, Felipe González, en la noche del viernes ante varios centenares de cargos públicos socialistas rezumaba preocupación.

Felipe González repitió varias veces la palabra "movilización" y, además, "rápida", "de aquí al 12 de junio", consciente de que bastante tienen que cambiarIas cosas para que . quienes le dieron el apoyo el pasado 6 de junio se lo vuelvan a dar.

De ahí que manifestara su "agobio" por la evidencia de que "unos sinvergüenzas" se instalaran en su partido. "Y puede que haya más", añadió González curándose en salud. Por esta razón los miembros del comité de estrategia electoral del PSOE saben que sus cálculos pueden saltar por los aires ante el estallido de nuevos escándalos,

Nadie en el PSOE es capaz de afirmar que no habrá alguno durante la campaña, sino más bien al. contrario: están convencidos de que saldrán más en plena campaña.

Los miembros del Gobierno y de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE han escuchado en los últimos días a Felipe González asegurar que la línea de dimisiones emprendida se va a mantener siempre que aparezca cualquier atisbo de comportamiento irregular. Según Felipe González, en las actuales circunstancias es mejor pecar de exceso que de defecto. Todos callan pero empiezan a expresarse en voz alta opiniones de algunos ministros y miembros de la ejecutiva temerosos de que "se inicie una etapa de caza de brujas" y que todos se dejen llevar por "el espíritu de la Inquisición".

En este clima, los socialistas no paran de alabar la actitud de apoyo del presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, y del presidente del PartidoNacionalista Vasco, Xabier Arzalluz.

Albero no quiere irse

El problema, de momento, sigue estando en casa. El ex ministro de Agricultura Vicente Albero, pese a encontrarse "cansado y triste", no ve níotivos para abandonar su escaño de diputado en el Congreso, tras abandonar su cartera en el Gobierno por cometer irregularidades fiscales durante varios años.

Albero se resiste a dejar su escaño, pese a las presiones de sus compañeros de partidoque solicitan su dimisión para no perjudicar más la imagen del Gobierno y del PSOE.

Vicente Albero, que permanece este fin de semana en Benicássim (Castellón), aseguró ayer a la agencia Efe que sólo ha conversado sobre este tema con el secretario general del Partit Socialista del País Valenciá (PSP.V-PSOE) y presidente de la Generalitat, Joan Lerma. Según Albero, lo único que le ha dicho Lerma es que haga "lo que crea más conveniente". Sin embargo, varios miembros de la dirección de los socialistas valencianos ya han solicitado la dimisión de Vicente Albero como diputado y como miembro de la ejecutiva del partido en esa comunidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de mayo de 1994

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