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"El desencanto es absoluto; nadie se cree a nadie", dice Rosendo

El músico madrileño publica su octavo disco en solitario

Rosendo Mercado lleva 23 años en la música. Durante los seis años que mantuvo vivo el grupo Leño, este madrileño de 40 años se convirtió en el arquetipo del rockero de barrio con nombre propio: Carabanchel. En solitario desde 1985, ha conseguido mantener el carisma. Su último disco, Para mal o para bien, es el octavo de una carrera por la que no parece pasar el tiempo. Comprometido desde sus comienzos, Rosendo no escapa al desencanto: "Ya nadie se cree a nadie", afirma el músico.

Su imagen clásica de músico inseparable de su guitarra resulta casi inédita en España por su largo recorrido. Son muy pocos los consiguen una permanencia tan fiel al espíritu del rock. "Va todo muy deprisa y no te das cuenta del paso del tiempo. Cuando empezaba, no me planteaba nada y al profesionalizarte ya eres parte de una cadena. Siempre me he preocupado por ser coherente y hablo de temas que me preocupan, aunque hay momentos en los que me siento bastante mal porque las cosas no siempre son fáciles. He pasado por momentos muy duros", afirma Rosendo, que a pesar de los años transcurridos y de esas dificultades, defiende el romanticismo del rock de los 60. "Es la música de los que no tienen acceso a los medios, y los jóvenes que son críticos tienen los mismos problemas que entonces. El rock es de la gente de la calle que utiliza la música para hablar sin mirar a lo comercial".Esta postura ha creado a Rosendo no pocos problemas. "Los discos no me dan para comer; siempre he sido chicha de escenario", dice. "Me he dado a conocer poco a poco, casi por aburrimiento, aunque no puedo decir que he llegado al gran público. Creo que mi carrera ha merecido un respeto que no se ha traducido en ventas. Esto me crea una responsabilidad seria, porque tengo una imagen manida de auténtico que debo mantener; la verdad es que no sé hacerlo de otra manera".

Comprometido musical e ideológicamente -desde los tiempos de Leño, Rosendo ha estado próximo a todos los movimientos de izquierda-, el cantante y guitarrista parece hoy un tanto decepcionado por la situación política. "La profesión de político me parece bastante infame. Siempre he pensado que son unos chupones, gente que sólo pretende el poder mientras yo peleo por sacar mi vida adelante. Es doloroso, porque el desencanto es absoluto y ya nadie se cree a nadie".

Por no creerse, Rosendo lleva la autocrítica al extremo en alguna canción de su nuevo disco, como A la sombra de una mentira ("Donde estás, que tan poco se te ve / es una forma de mediocridad que me niego a poseer"). Tengo 20 años de carretera y más de 100 canciones editadas. Vas haciendo y estás tan lejos de lo que querías al principio.... Por eso pongo en tela de juicio mi imagen; quiero contar el lado oscuro de mí mismo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de mayo de 1994