Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
CARTAS AL DIRECTOR

Vergüenza

Calldetenes (Vic), Barcelona.

Parece mentira que nadie sea capaz de parar la barbaridad de Bosnia-Herzegovina. Ya sé que la situación es complicada y que deben preverse las consecuencias de cualquier acción que se emprenda. Pero se está masacrando impunemente a se res humanos por la ambición de unos cuantos y la desidia de muchos más.Desde comienzos del conflicto he tenido la sensación de que Europa y compañía querían la varse las manos y dejar que la guerra se resolviera por sí sola; incluso personas implicadas di rectamente en la denominada acción humanitaria (debería llamarse acción para salvar la conciencia de Occidente), como el general Morillori, parece que declararon sotto voce que si el conflicto seguía era por culpa de los bosnios musulmanes que no querían reconocer su derrota. Y por qué tendrían que hacerlo si también supondría su desaparición como pueblo; al menos así golpean la conciencia de muchas personas que, como yo, asisten impotentes ante tanta barbarie y que el único recurso que nos queda es intentar que Gobiernos y organismos con capacidad para mediar en el conflicto hagan algo.

A la sensación que mencionaba antes se le ha añadido la impresión de que se premia a los agresores con la esperanza (vana y absurda) de que pararán la locura que llevan a cabo, porque si no, ¿qué otra explicación tiene la idea de acabar con el embargo a Serbia y Montenegro? Realmente, los serbios de Bosnia y sus aliados se están riendo de los organismos internacionales de Europa y de Estados Unidos.

Y, cambiando de tema, ¿qué hace la ONU por Ruanda?.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de mayo de 1994