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CRISIS POLÍTICIA

Imaginación para reformar la policía

La designación de Juan Alberto Belloch como ministro de Justicia en junio de 1993 se atribuyó a este planteamiento de Felipe González: "Como no hay dinero, apostemos por la imaginación". Aunque González se haya olvidado del nombre de pila de su imaginativo ministro -en la conferencia de prensa de ayer le llamó dos veces Luis Alberto-, es probable que el mismo argumento, acrecentado ahora por la labor en Justicia, haya servido para nombrarle además responsable de Interior.La primera impresión es que la aceptación del envite muestra que en Belloch, un juez de 44 años de trayectoria democrática no dudosa y de vocación política conocida, va sobreponiéndose el político al juez, si bien los sectores judiciales progresistas de los que procede consideran que Interior le exigirá agotar la imaginación. Estos sectores esperan de él que sea una realidad la reforma policial y la creación de una auténtica policía judicial, actualmente demasiado dependiente de Interior.

Belloch tuvo siempre su mirada puesta en Interior, porque no desconoce que muchas claves de la actuación judicial están en unas fuerzas policiales capaces de colaborar con los jueces y de asumir los nuevos valores que la Constitución consagra y que hacen más dificil su labor en una situación democrática.

Las inclinaciones de Belloch a juridificar Interior podrán convertirse en realidad si los problemas de la corrupción permiten meter a fondo el bisturí en un departamento tan complicado.

Fuentes próximas a Belloch aseguraron anoche a este periódico que en los primeros días de su mandato, o en las primeras horas, va a producirse en Interior "una limpieza y un cambio radical" que se materializará en la destitución de algunos altos cargos, así como en el relevo de mandos policiales anclados en el sistema de trabajo del franquismo.

A título de ejemplo, las fuentes citadas mencionaron a Manuel Ballesteros, director del Gabinete de Información de la Secretaría de Estado, y a Jesús Martínez Torres, comisario general de Información. Belloch realizaba anoche activas gestiones para encontrar buenos profesionales de recambio. Uno de ellos es, según estas fuentes, Modesto García, un policía demócrata que en los últimos años ha realizado estudios administrativos en diversos países europeos.

El primer problema del doble ministro se producirá hoy, al prometer su cargo ante el Rey, ya que Belloch no podrá actuar como notario mayor del Reino respecto a él mismo. La anécdota es un anticipo de la esquizofrenia a la que está abocada la máxima autoridad de dos estructuras tradicionalmente enfrentadas.

El talante pactista de Belloch es apropiado para desactivar la tensión entre policías y jueces. En su primera entrevista periodística como titular de Justicia, en junio último, Belloch contestó así a la pregunta sobre si habría paz entre ambos ministerios: "Me parecería lamentable que se reprodujera cualquier tipo de tensiones. Lo sensato es no crear polémicas artificiales ni descargar culpas unos poderes sobre otros". Pascual Sala, presidente del Poder Judicial, saludó ayer con alegría la llegada a Interior del que fue colaborador suyo durante casi tres años.

Sin embargo, representantes de las asociaciones de jueces y de fiscales expresaron ayer su temor a que con la fusión de los dos ministerios, Justicia quede en la práctica supeditado a Interior.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de mayo de 1994

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