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Las urnas de Suráfrica estarán abiertas un día más

Las irregularidades registradas obligan a De Klerk a extender los plazos de votación en varias zonas del país

El presidente surafricano, Frederick W. de Klerk, decretó ayer que hoy sea también jornada electoral en varias zonas del país, en vista del caos que había impedido participar a millones de electores en las tres jornadas oficiales de votación. La Comisión Electoral Independiente (IEC) había elevado esta recomendación para evitar que las elecciones no sean consideradas como libres y limpias y tal sentencia arroje a la basura todas las esperanzas depositadas en el nacimiento de la nueva Suráfrica. "Es de la máxima importancia que podamos decir que todos los surafricanos que quisieron votar pudieron votar", manifestó De Klerk. "En caso contrario, no estaremos ante el principio de la reconciliación, sino del conflicto", añadió.

La iniquidad de la vieja Suráfrica del apartheid volvió ayer a quedar al descubierto. Todas las zonas en que no pudo votarse dignamente eran antiguos homelands, que desaparecieron formalmente cuando pasada la media noche del martes entró en vigor la nueva Constitución democrática surafricana. Eran reservas a las que el régimen racista confinó a millones de personas en función de su origen tribal en un irracional intento de crear una Suráfrica blanca, y a cuatro de esas reservas les concedió la independencia.

No tenían posible viabilidad económica y el régimen abandonó a estos homelands a su suerte. Ahora, el amanecer de la democracia ha arrojado nueva luz sobre aquellas miserias: las dificultades para hacer llegar a zonas remotas y sin comunicación urnas y papeletas, unidas al analfabetismo, a la falta de censo y a crisis políticas específicas en alguno de ellos, han imposibilitado el primer voto de millones de surafricanos.

Nelson Mandela y Mangosuthu Buthelezi habían pedido ayer por la mañana que se ampliara un día más el periodo de votación y la IEC acabó por elevar esa recomendación al presidente. Los antiguos homelands independientes de Transkei, Ciskei y Venda y los autónomos de Gazankulu, Lebowa y Kuazulu no han podido resistir el desafío logístico electoral. En Venda, por ejemplo, los colegios no pudieron abrir hasta las tres de la tarde de ayer, con dos días y medio de retraso.

En el resto del país también ha habido dificultades a lo largo de los tres días electorales, pero la IEC estimó que se solventarían con mantener los colegios abiertos todo el tiempo que hiciera falta, a discreción del responsable de turno y hasta que pudieran votar todos los que lo desearan.

Las gigantescas colas del día 27 habían desaparecido ayer en casi todos los colegios de los alrededores de Johanesburgo. En el gueto de Kagiso, que sirve a la ciudad de Krugersdorp, los colegios estaban vacíos y en la propia Krugersdorp, había un relajado goteo electoral hacia el instalado junto al Ayuntamiento. Gideon Matsafu, representante de la IEC en uno de los de Kagiso, no había tenido ningún trabajo hasta el mediodía de ayer, en contraste con lo ocurrido la víspera. Pero tenía un problema. No era que faltaran pegatinas del Partido de la libertad Inkatha (IFP) que añadir a las papeletas -problema tan grave en Kuazulu, que llevó el miércoles a Buthelezi a amenazar con abandonar el proceso electoral y que ayer canalizó el plan de prolongar un día más la votación en esa zona zulú sino que al ser los electorales dos días festivos sin bancos, la IEC no le había pagado. "Llevo sin comer desde ayer y no tengo dinero", se lamentaba. "Nos han dicho que mañana [por hoy] nos lo darán". Mirando el lado positivo de la situación, Matsafu debería alegrarse de la poca demanda electoral, pues así podría cerrar a las siete y no tener que quedarse hasta las tantas como en muchos otros colegios del país: el suyo no tenía luz.

La prolongación de las votaciones en los seis extintos homelands fue acogida positivamente por todos los partidos, que también se cruzaron duras acusaciones a lo largo del día. El Congreso Nacional Africano (ANC) acusó a elementos del IFP de manipular urnas, presionar a los votantes y expulsar a sus observadores electorales de Kuazulu, además de apuntar medio millón de papeletas perdidas e insinuar que pueden acabar en las urnas de Kuazulu con el aspa junto a Buthelezi.

Sabotaje

El propio Mandela habló de sabotaje electoral en varias zonas del país, aunque luego fuentes del ANC matizaron esta palabras y dijeron que era el reflejo de la frustración sentida por los innumerables trompicones con que estaba avanzando todo el proceso. El objetivo máximo de esta prolongación de la jornada electoral es que ningún partido o líder tenga excusa para decir que no han votado quienes deseaban hacerlo. Buthelezi, cuyas palabras y amenazas cortan el aliento a la nación, no habló ayer de retirarse de la carrera, pero apuntó que tantas irregularidades le impiden ver cómo le va a ser posible considerar que las elecciones han sido libres y limpias, condición que exige para aceptar los resultados. Estos resultados no empezarán a conocerse hasta mañana cuando comience lo que se prevé como un lento y conflictivo recuento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de abril de 1994