El nuevo reto de la comumdad internacional

Aceptada ya la derrota militar, la de los musulmanes bosnios y la de todo Occidente y sus instituciones (ONU, OTAN), el reto prioritario de la comunidad internacional es, debe ser, impedir, a cualquier precio una nueva matanza de civiles.En el interior de la asediada Gorazde se hacinan más de 65.000 civiles asustados e indefensos que pueden ser asesinados en cualquier instante por los envalentonados asaltantes o, en el mejor de los casos, expulsados para siempre de sus tierras.

La tradición de los serbios bosmos -excelsos reinventores de la limpieza étnica o de la violación de mujeres y niños como arma de guerra- en el respeto de los derechos humanos es nula.

La cruel guerra de BosniaHerzegovina ofrece una vastísima lista de desmanes, entre los que los serbios ocupan, por méritos y por dedicación casi enfermiza, un lugar de honor.

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El desgraciado caso de Gorazde puede terminar más cerca del no menos triste de Jajce, en Bosnia central, que de los recientes de Prijedor, Banja Luka.... En Jajce, nombre emblemático de la lucha partisana contra los nazis alemanes, los serbios bosnios expulsaron en 1992 a miles de musulmanes y croatas que se vieron obligados a atravesar, de noche, campos minados entre la chufla y las risotadas de la soldadesca serbia, muy divertida al parecer por el espectáculo del miedo ajeno.

Como una isla

El enclave de Gorazde, que supuestamente protegia la comunidad internacional, está rodeado de serbios armados por los cuatro costados. Como si fuera una isla. La tierra musulmana más próxima está, además de los diminutos enclaves de Zepa y Srebenica -¿las próximas víctimas del avance serbio?- en la asediada capital de Sarajevo y los territorios de Bosnia central. Ya no hay sitio para 65.000 nuevos refugiados. Los musulmanes, que eran mayoría en la población de Bosnia-Herzegovina antes de la guerra, han sido encerrados, como si se tratara de una tribu, en menos del 11 % del territorio de esta antigua república yugoslava.

El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) niega tener plan alguno de evacuación masiva del enclave. Esta organización humanitaria se enfrenta ahora en Gorazde con un problema que no es nuevo, que ya se planteó de alguna manera en el caso de Srebrenica, en abril de 1993. ¿Debe sacar de allí a la gente que desee salir y finalizar de este modo la limpieza étnica serbia? "Este es un problema filosófico que nosotros tenemos resuelto", dice Peter Kessler, su jefe en Zagreb, "a nosotros sólo nos interesa salvar vidas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 18 de abril de 1994.

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