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Berrinche ruso

(...) La primera reacción de Rusia tras el ataque de la OTAN sobre los serbios de Bosnia fue la de llevarse un berrinche. (...) Pero, una vez pasada la indignación, se impuso el cálculo frío. Rusia no quiere una escalada de violencia con Occidente en Bosnia. (...)Bosnia es una distracción de la verdadera preocupación de Moscú en política exterior, que es la de hacer de la Comunidad de Estados Independientes su incuestionable esfera de influencia política y militar. Para garantizar un papel dominante en el extranjero cercano Rusia necesita tres cosas: primero, disponer de una red de bases militares en la antigua URSS; Yeltsin firmó el 6 de abril un decreto que prevé el establecimiento de 30 bases. (...)

Segundo, Rusia quiere tener la seguridad de que la ampliación de la OTAN se realiza según sus planes. (...)

Tercero, Rusia se propone reconstruir su influencia económica como parte de una estrategia a largo plazo. El acuerdo firmado con Bielorrusia el día 12 revela que está dispuesta a pagar un alto precio para lograrlo. (...)

Rusia lo quiere todo: reconocimiento de gran potencia, ayuda de Occidente, acceso libre al mercado mundial, derecho de veto en la ampliación de la OTAN y derecho a actuar libremente en su patio trasero. En un momento dado, Occidente tendrá que decirle a Rusia con energía que no puede tenerlo todo. Entonces, el berrinche será mucho peor que el de Bosnia.

16 de abril

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