Fracasa un intento en Alemania de televisión privada de calidad
El canal de televisión privado Vox, un intento de hacer televisión privada de calidad en Alemania, agoniza después de 14 meses y se encuentra a punto de cerrar, como consecuencia de la escasa audiencia y elevadas pérdidas. Desde el 1 de abril, Vox ha cambiado su programación y emite series americanas y películas, tras reconocer el fracaso del experimento, inIciado el 25 de enero del año pasado, con un alto nivel de exigencia y la pretensión de ofrecer una televisión privada que no destruyese las neuronas del televidente. "Cada día se pierden mil neuronas, ¡salve el resto!", había sido uno de los eslóganes publicitarios del canal.
En Vox participa con casi un 25% el poderoso consorcio editorial alemán Bertelsmann, más la empresa editora del diario liberal de Munich Süddeutsche ZEitung, el director de cine Alexander Kluge y otros grupos que representan el intento de la socialdemocracia alemana de desarrollar una alternativa a las emisoras comerciales.
Los cálculos más optimistas estiman en unos 330 millones de marcos (unos 27.000 millones de pesetas) las pérdidas en escasos 15 meses de programación. La audiencia no rebasó nunca el 2%.


























































