GUERRA EN LOS BALCANES

Rusia y EE UU concentran su presión sobre los serbios para conseguir la pacificación de Bosnia

Agencias
Belgrado / Zagreb - 14 mar 1994 - 23:00 UTC

Rusia y Estados Unidos, cuya coordinada escalada mediadora está produciendo en Bosnia resultados impensables hace unas se manas, presionan ahora a los serbios para que no torpedeen el acuerdo de federación entre croatas y musulmanes obtenido el domingo en Viena tras 10 días de negociaciones. El enviado especial de Clinton para la antigua Yugoslavia, Charles Redman, dijo ayer: "Las conversaciones con los serbios de Bosnia constituirán la próxima etapa del proceso de negociación". El diplomático estadounidense considera inconcebible una paz efectiva sin la participación serbia.

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Los presidentes de Bosnia y Croacia, Alia Izetbegovic y Franjo Tudjman, firmarán el próximo viernes en Washington el acuerdo de federación croatomusulmana en Bosnia, en el que falta la referencia clave al porcentaje de territorio al que se aplicará. Los serbios, ajenos al pacto -que prevé una Constitución, un Gobierno federal, un Parlamento y un sistema de cantones descentralizado a la suiza- controlan aproximadamente el 70% del territorio bosnio. Croatas y musulmanes quieren el 30% de este 70% para repatriar a sus refugiados y hacer viable el nuevo Estado.Tanto Vitali Churkin, el negociador para la zona del presidente Yeltsin, como Charles Redman practican en los últimos días una especie de diplomacia de lanzadera que consiste en desplazarse por turno y casi ininterrumpidamente a las ciudades donde se manejan los hilos de la crisis bosnia: Zagreb, Sarajevo, Belgrado, Pale... Los enviados especiales de Clinton y Yeltsin se entrevistaron en Londres la semana pasada lejos de las miradas de los periodistas.

Las declaraciones de Redinan en Viena coinciden con una señal de optimismo emitida ayer desde Vladivostok, en el oriente ruso, por el secretario de Estado norteamericano. Warren Christopher, que durante dos horas se entrevistó en el aeropuerto de esta ciudad con Andréi Kózirev, su homólogo ruso, señaló que "hemos mantenido entrevistas muy útiles y detalladas sobre el conflicto bosnio". "Ambas partes estamos de acuerdo en la necesidad de ponerle fin", precisó el jefe de la diplomacia estadounidense en una conferencia de prensa.

Washington y Moscú movían ayer todos sus peones. En Belgrado, Vitali Churkin se entrevistó con el presidente Slobodan Milosevic, del que dijo que mostraba una "actitud flexible y constructiva" para poner fin a la guerra que sufre Bosnia desde hace casi dos años. Churkin pidió a los serbios, aliados tradicionales de Rusia, que examinen cuidadosamente el acuerdo entre croatas y musulmanes.

Belgrado pidió ayer "imparcialidad" a la comunidad internacional en sus criterios sobre la crisis de Bosnia. Un comunicado de la presidencia, medio no empleado habitualmente por Milosevic para difundir sus puntos de vista, señala que "la igualdad en derecho de las tres partes y una aproximación internacional equilibrada e imparcial constituyen el fondo de las aspiraciones de la parte serbia".

El enviado del Kremlin, que anoche mismo llegó a Zagreb para entrevistarse con el presidente Tudjman tras hacer una escala en Sarajevo, donde informó de sus gestiones al líder bosnio Izetbegovic, evitó pronunciarse sobre si los serbios se unirían a la federación entre musulmanes y croatas: "Creo que primero deben saber exactamente en qué consiste, porque es un documento de 54 páginas y muy pocas personas fuera de las delegaciones que lo han negociado han tenido acceso a él", dijo.

La condición de Karadzic

El líder de los serbios de Bosnia, Radovan Karadzic, declaró ayer que no se negaba a discutir sobre eventuales asociaciones en el territorio de la antigua Yugoslavia, "a condición de que no sean en contra de los intereses serbios. El número dos de los serbios de Bosnia, Nikola Koljevioc, que se entrevistó en Belgrado con Churkin, había declarado con anterioridad que los serbios de Bosnia participarían "oficialmente" en las negociaciones entre croatas y musulmanes cuando se haya acordado la paz, no un armisticio, y sean levantadas las sanciones internacionales que desde mayo de 1992 pesan sobre Serbia y Montenegro.

Los serbios de Bosnia, sin embargo, parecen jugar con dos barajas. Mientras contemporizan por el lado diplomático, sus tropas redoblan los ataques en lugares como Maglaj y Bihac, dos asediados enclaves musulmanes. Fuentes diplomáticas y observadores de Naciones Unidas coinciden en que los serbios intentan dinamitar "un acuerdo global que no quieren", machacando con su artillería las zonas más volátiles de los frentes de batalla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0014, 14 de marzo de 1994.

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