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Eric Clapton resume la historia del rock en el Albert Hall de Londres

"Estoy encantado de regresar. No diré mucho más, sino que como es mi costumbre, me concentraré en la música" advirtió Eric Clapton al subirse, casi por por centésima vez, al escenario del Royal Albert Hall de Londres, donde se estrenó, con los míticos Yardbirds, en 1964. Si entonces las paredes del swinging London de la década prodigiosa se llenaron de inscripciones que proclamaban: "Clapton is god" (Clapton es dios), ahora, 30 años más tarde, el rey del blues blanco se limitó a pasar revista a su carrera que resume en sí misma la evolución de la guitarra de rock.

El público, cuya edad media rondaba los 40 años, aguardaba con especial interés la tradicional visita anual de su guitarrista favorito. Porque Clapton no sólo celebra en Londres los siete grammys cosechados el año pasado por su disco Unplugged, sino que, además, el próximo 28 de febrero cumple su actuación número 100 en el Albert Hall. El aniversario será festejado con una noche de gala dedicada a su hijo, Conor, que murió al caerse de la ventana de un rascacielos de Nueva York hace tres años. La duquesa de York ha prometido su presencia en este concierto, cuyos beneficios se donarán a la fundación Niños en Crisis.La velada comenzó con un solo acústico que el guitarrista dedicó a los viejos temas de Robert Johnson. Versiones de los años 20 y 30, como Cadillac, calentaron pronto el ambiente del Albert Hall. De la guitarra acústica, Clapton pasó a la eléctrica acompañado por una banda de ocho músicos y ayudado en los coros por dos vocalistas. A sus 48 años, enfundado en vaqueros desgastados y camiseta azul, olvidando los elegantes trajes de Arman¡ que ha lucido en los últimos años, Clapton ofreció una serie de tributos a sus grandes héroes: Muddy Waters, Jimmie Rogers y Freddie King.

A lo largo de las dos horas de su actuación, Clapton cambió continuamente de guitarras, intercambió sonrisas con el público y sus músicos y pasó revista a sus éxitos de una carrera musical que comenzó al principio de los años sesenta. White room y Badge fueron seguidas por una versión de Stone free, el tema de Jimi Hendrix, y de la emblemática Wonderful tonight, la canción inspirada en Patty, la mujer del beatle George Harrison. Volvió a la acústica de 12 cuerdas para interpretar Tears in heaven, el tema dedicado a su hijo.

La audiencia, que apenas se movió de sus asientos a lo largo de la noche, no pudo contenerse al escuchar los primeros acordes de Layla, la declaración de amor que consiguió finalmente enamorar a Patty Harrison. El riff pasional por excelencia que abre el tema tuvo un efecto mágico entre el comedido y distinguido público del Albert Hall, que estuvo a punto de invadir el estrado.

La actuación de Clapton en Londres permite hacer un itinerario por las sucesivas fases de su carrera artística. Su estreno en el Albert Hall tuvo lugar en 1964, cuando el guitarrista formaba parte del grupo Yardbirds. Entonces, Clapton se ganó la reputación de ser el instrumentista más habilidoso del rhythm and blues de Londres. Su despedida de Cream, el grupo que formó con Jack Bruce y Ginger Baker, en 1966, se celebró igualmente en el local londinense. En 1969, Clapton regresó al mismo escenario con Delaney & Bonnie.

Un paréntesis de 14 anos, que coincidió parcialmente con la rehabilitación de su adicción a la heroína, vio su fin en 1983 con dos conciertos benéficos junto a los grandes intérpretes del rock and roll. Finalmente, desde 1987, año del comienzo de su peregrinaje anual al Albert Hall, Clapton llena día, tras día este elegante recinto. Pocos artistas pueden alardear de atraer tan colosal audiencia, que, de nuevo este año, acuden puntualmente a su cita de 12 noches con Eric Clapton.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de febrero de 1994