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El congreso del PSC castiga la gestión de Obiols y desencadena la crisis del partido

Crisis aguda en el socialismo catalán: el liderazgo y la continuidad de su primer secretario, Raimon Obiols, estaban anoche en cuestión. La mayoría de los delegados que participan en Sitges en el VII Congreso del Partit del Socialistes de Catalunya (PSC) castigó severamente a la ejecutiva saliente. El informe de gestión de Raimon Obiols sufrió un revolcón histórico y no alcanzó ni la mitad de los votos favorables. El 47% de los delegados apoyó el informe, el 28,6% lo rechazó y el 23,7% se abstuvo. En el anterior congreso el informe no recibió ningún voto negativo. El congreso inaugurado ayer es el primer cónclave socialista en el que los delegados tienen derecho a voto individual y secreto.

El resultado de las votaciones volvió a despertar los demonios intemos de los socialistas catalanes, que esta última semana parecían definitivamente apaciguados y tranquilos con las soluciones adoptadas en los apartados de la ponencia marco y sobre la composición y funciones de la cúpula restringida. El cierre de pactos en tomo a las enmiendas a la ponencia marco y el acuerdo sobre la composición de un núcleo restringido de dirección quedan en el aire tras el elevado nivel de castigo, que puede haber reabierto unas brechas que se daban por cerradas hace días.No hubo tal. Los resultados de la votación secreta de los casi 900 delegados -en representación de 25.000 militantes- echaron por tierra una! tranquilas previsiones. Ahora los socialistas catalanes ven prácticamente arruinadas sus posibilidades de presentarse al congreso del PSOE del próximo mes de marzo como el espejo en que el socialismo español se debe mirar para avanzar en su renovación.

Promoción de voto negativo

Nada más conocerse el resultado del voto del informe de gestión, entre los delegados corrió como un reguero de pólvora la especie de que Obiols optaba por renunciar a la reelección y dejaba sus cargos en el partido.Obiols, Pasqual Maragall, Narcís Serra y Joan Reventós permanecieron durante un largo espacio de tiempo reunidos en una de las habitaciones del hotel para analizar tan sorprendentes resultados. Bien entrada la noche, Maragall, Serra, Josep Maria Sala, secretario de organizacion, y una veintena de dirigentes territoriales estaban reunidos analizando la crisis.

El voto negativo, en buena parte, fue promovido por los numerosos dirigentes territoriales, los denominados capitanes, que en los últimos tiempos han encabezado un movimiento crítico con la tarea de Obiols al frente del partido. Asimismo, otro de los componentes del voto negativo se explica por el comportamiento del aparato del partido, controlado por Josep Maria Sala, próximo a Narcís Serra y que mantiene una larvada crítica a Obiols.

Destacados políticos de la socialdemocracia catalana se apresuraron inmediatamente a echar agua a la hoguera encendida por el voto de castigo, mientras los más destacados dirigentes, entre ellos Obiols, permanecían fuera del alcance de la prensa.

Joaquim Nadal, alcalde de Gerona, resaltaba que el informe de gestión había sido aprobado "por mayoría". Añadía: "La votación supone una advertencia, pero hay que preguntarse si el voto representaba el sentimiento de los delegados o si suponía un error de cálculo de personas que, dentro de la organización, han ido más allá de lo que debían".

Sala, pese á su postura de partida, se mostraba totalmente convencido de que Obiols continuará dirigiendo el partido, pero, precisaba, la dirección tiene que entender el mensaje de los delegados.

La diputada Mercedes Aroz, por su parte, manifestaba que el "resultado demuestra que el partido quiere una renovación a fondo de su ejecutiva". Dirigentes próximos a Obiols sostenían que al aparato y a los capitanes se les había ido de las manos el voto de castigo, mientras delegados de otro signo opinaban que el sector crítico no había perdido el control de la votación, sino que el resultado era el buscado.

En el debate del informe de gestión, celebrado por el plenario del congreso a puerta cerrada, numerosos delegados tomaron la palabra para criticar -siempre en un tono nada crispado- el trabajo de la ejecutiva saliente. Intervenciones que criticaban el trabajo de oposición el PSC en el Parlament a la política de la Generalitat y la falta de una línea política para presentarse como una alternativa real a Pujol.

Un partido que no sea una agrupación de cargos públicos

El Partit del Socialistes de Catalunya (PSC) corre el riesgo de acabar convertido en una agrupación de cargos públicos desligados de las preocupaciones de los ciudadanos. El primer secretario del PSC, Raimon Obiols, lanzó esta advertencia ayer, nada más empezar el séptimo congreso del partido. Obiols invocó la renovación para conjurar ese peligro.Obiols se apoyó en una cita del socialista francés Michel Rocard para alertar contra el riesgo de que el partido se funda con el poder y rompa sus vínculos con la realidad social. "El partido", subrayó, "debe abarcar de forma integrada dos espacios públicos: el social y el institucional". De los tres principales dirigentes del PSC (Narcís. Serra, vicepresidente del Gobierno; Pasqual Maragall, alcalde de Barcelona; y él mismo), Obiols es el único que nunca ha tenido en sus manos porción alguna de poder institucional. Esa circunstancia no es ajena a las discrepancias en la cúpula del PSC, donde Obiols sustenta planteamientos por lo general situados a la izquierda del pragmatismo de sus correligionarios con responsabilidades de gobierno.

El primer secretario del PSC reiteró la voluntad de su partido de estar en cabeza de la renovación del socialismo español. Obiols, que siempre ha defendido con más fervor que Serra una renovación que no excluya a los guerristas, abundó ayer en su postura, aunque admitió que la prioridad es: primero, renovación; segundo, integración. Dio la razón a quienes insisten en que no se puede sacrificar la renovación en aras de la unidad, pero, matizó que piensa que ambos conceptos no tienen porqué ser antitéticos. Y dijo más: si las filas socialistas no están unidas, la derecha vencerá.

El líder del PSC confirmó su intención de convocar una conferencia para designar a su sucesor como candidato socialista a la presidencia de la Generalitat. Los alcaldes de Gerona y Barcelona, Joaquim. Nadal y Pasqual Maragall, respectivamente, son los mejor situados para reemplazar a Obiols en el cartel electoral autonómico.

El secretario de organización del PSOE, Txiki Benegas, en su salutación al congreso, renegó de las discusiones personalistas en las que están enzarzados los socialistas en vísperas del congrego del PSOE en marzo. Insistió en que los ciudadanos esperan un proyecto político renovado que anteponga los intereses del país a las disputas internas. Benegas animó a los congresistas a buscar soluciones para la crisis. Abogó por una mayor libertad de expresión en las filas del PSOE, pero reclamó "lealtad y disciplina al proyecto mayoritario en la proyección exterior del partido".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de febrero de 1994

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