MATANZA EN NIGRÁN

El cuádruple asesinato conmociona Galicia

Fue un mazazo. A la incredulidad inicial por los cuatro asesinatos siguieron la impotencia, la rabia y el llanto. Y enseguida los telegramas de dolor, empezando por el del presidente de la Xunta, Manuel Fraga. La corporación municipal de Nigrán celebró ayer por la tarde una sesión plenaria extraordinaria para aprobar una declaración de condena del cuádruple asesinato y decretar jornada de luto oficialpara hoy. El estadio de Balaídos guardó anoche un minuto de silencio en homenaje a las víctimas, y los jugadores celestes lucieron brazaletes negros en señal de duelo por quien fue hace años vicepresidente del club.

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Los testimonios recibidos poco después de conocerse el alcance de la tragedia unían condolencia, repulsa y condena por el asesinato del empresario del granito David Fernández Grande, su esposa, su hija y la asistenta de la familia. El presidente del Gobierno gallego, Manuel Fraga, expresó su deseo de que "caiga todo el peso de la ley sobre los autores de tan horrible crimen".Mientras, la Confederación de Empresarios de Pontevedra reclamaba de las autoridades "la adopción de las medidas precisas que conduzcan a la detención del autor o autores de tan execrable crimen".

El consejo de administración del Real Club Celta hizo pública "su más enérgica repulsa ante el horror de los crímenes y no puede expresar con palabras los calificativos que le merecen hechos como los que han sucedido". Y añadió: "El Real Club Celta y toda la sociedad están de luto ante la canallada más inicua perpetrada por elementos que no pueden ni siquiera merecer el calificativo de bestias inmundas". El equipo vigués goleó (5-0) al Oviedo en la eliminatoria de la Copa del Rey.

Hechos inhumanos

Avelino Fernández, alcalde de Nigrán, pidió en nombre de la corporación que preside y de todo el vecindario "que la justicia sea implacable con quienes tan indignamente han atentado contra la pacífica convivencia de este pueblo". El alcalde expresó el sentimiento de "impotencia" y de "indignación" que han provocado estos hechos "tan inhumanos".

El Ayuntamiento se reunió ayer en un pleno extraordinario y decretó el día de hoy como de luto oficial por los cuatro asesinatos y emitió un comunicado en el que expresa su "más enérgica repulsa ante el horror de estos crímenes".

Los empresarios de las canteras de granito de Pontevedra decidieron cerrar ayer sus industrias en señal de duelo por los cuatro crímenes. Por lo demás, las contradicciones surgieron también en un primer momento en medio de la conmoción provocada por el múltiple asesinato.

El gobernador civil, Jorge Parada, señaló que el móvil había sido el dinero. Una familiar de la esposa del industrial estimó, por el contrario, que los asesinos "venían a matar nada más".

A la consternación provocada por el cuádruple asesinato ha venido a unirse el asombro por que los dos detenidos sean agentes de la policía. Uno de ellos, Manuel Lorenzo Vázquez, estaba relacionado por diferentes motivos con el industrial, aunque las versiones ofrecidas planteen puntos de discrepancia.

Inicialmente, el gobernador civil indicó que el hijo mayor de David Fernández había identificado a uno de los policías como uno de los agentes que habían mantenido con él un careo en 1992 por un asunto de drogas. Este dato fue desmentido poco después por el director general de la Policía, Carlos Conde-Duque. La relación y el conocimiento se debían, según el director general, a los servicios de seguridad prestados por ese agente al industrial asesinado.

La empleada del hogar Ana Isabel Costa será enterrada hoy en el cementerio paroquial de San Pedro de Nigrán, mientras que las otras tres víctimas recibirán sepultura mañana, a las cuatro y media de la tarde, en Priegue. Las autopsias a los cadáveres fueron practicadas ayer.

Un millonario surgido de la nada

El industrial David Fernández Grande, de 57 años, se había labrado una más que considerable fortuna personal por su dedicación a la exportación de granito. Su empresa, Fernández y Martínez, SA (Ferymar), con un capital de unos 200 millones de pesetas, era una de las más importantes del sector en España y el propio Fernández, que había empezado desde abajo, se había ganado fama de trabajador honesto y tenaz, de persona muy seria y hombre de palabra.El presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia, Antonio Ramilo, se refería ayer a él como "un hombre ejemplar y trabajador incansable en favor del desarrollo de Galicia". "Era un hombre emprendedor que salió de la nada", agregó Ramilo, amigo personal del asesinado.

David Fernández poseía canteras en varias zonas de la provincia de Pontevedra, Orense, Madrid, Extremadura, Brasil y Venezuela, donde comenzó a forjar su fortuna durante algunos años de emigración. El volumen de sus exportaciones, ascendió en 1991 a casi 1.000 millones de pesetas, lo que supuso algo más del 16% del granito exportado en ese periodo desde Galicia, según datos de Comercio Exterior de Galicia, publicación del Banco Pastor. Su actividad seguía creciendo y la empresa contaba con una plantilla de 50 operarios, que ayer coincidían a la hora de subrayar tanto su dolor por lo ocurrido como la estima por el empresario. Los trabajadores definían a David Fernández "más como un amigo que como un jefe". En la ría de Vigo se había hecho construir un muelle privado para mandar al extranjero la producción de su empresa.

Un familiar de la esposa del industrial recordaba ayer la estima que el vecindario sentía por David Fernández. "Todo el mundo, le quería mucho. Él andaba en los negocios y se ocupaba de su vida. Era una persona seria, era humano. Ayudaba y daba mucho trabajo a la gente", dijo.

David Fernández no era hombre que buscase el brillo social. Al contrario, parecía perseguir la discreción y los segundos planos. "No buscó la notoriedad, ni la popularidad", decía ayer José Carlos Lemos, empresario hotelero que le trató cuando ambos coincidieron como directivos en el Real Club Celta, bajo la presidencia de José Luis Ribadulla. El empresario fue vicepresidente del club, pero los cronistas deportivos recuerdan, pocas declaraciones suyas y en los archivos apenas se encuentran sus fotos. "El fútbol era su gran pasión y David era un celtista de corazón", afirmó Ribadulla. La actividad de David Fernández como vicepresidente el club cubrió buena parte de os años ochenta. Después se marchó y ya no volvió a esas tareas, a pesar de que sugerencias no le faltaron dado su potencial económico y su interés por el deporte.

El industrial continuó trabajando en la expansión de sus exportaciones y empezó a mostrarse preocupado por su seguridad y la de su familia; Una preocupación que en los últimos tiempos iba en aumento, según algunos allegados. De ahí las medidas especiales que iban a rodear la nueva vivienda que se estaba construyendo al lado del domicilio actual. De ahí también, quizá, esa relación con uno de los policías ahora detenidos por su asesinato y el de su familia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 02 de febrero de 1994.

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