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Las fronteras móviles de Zhirinovski

Este mapa de Europa lleva la firma de Vladímir Zhirinovski. Con grueso trazo, flechas e interrogantes, el político radical ruso dibujó de nuevo las fronteras del continente para ilustrar sus concepciones geoestratégicas ante el ex embajador sueco Rolf Gauffin, quien le visitó en Moscú a finales del año pasado.El diseño de Zhirinovski, inspirado en reivindicaciones territoriales que han sido combustible de dos guerras mundiales, prevé un encogimiento de Polonia (1), en beneficio de Alemania -que recibiría la ciudad de Gdansk y la provincia de Silesiá- y de Rusia, que se quedaría con algunos territorios orientales.

Como consolación, Polonia obtendría el distrito de Lvov (2), la capital de Ucrania occidental. Rusia devolvería la ciudad de Kaliningrado (3) -antes, la Königsberg alemana- a Alemania. Los tres Estados bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) quedarían, a su vez, subsumidos en Rusia, con excepción de una zona alrededor de Tallín, la capital de Estonia (4), que tendría el estatuto de "villa Estado", como una especie de reflejo espectacular de Luxemburgo en el este de Europa. Otra excepción la constituiría Kaunas (5), la segunda ciudad de Lituania, que fue su capital en el pasado.

Alemania repetiría su aventura anexionista de los años treinta y se adjudicaría Austria y la República Checa. Eslovaquia pasaría a engrosar Rusia, según el mapa, que no está meridianamente claro.

De hecho, su autor, parece haber corregido recientemente algunos puntos de vista ya que, en la localidad de Bled (Eslovenia) ha admitido que Eslovaquia podría ser el núcleo de una Comunidad Económica del Este europeo y Bratislava, su capital, convertirse en un contrapeso a Estrasburgo y Maastricht.

En el territorio de la antigua Yugoslavia, el líder del Partido Liberal Democrático de Rusia ve tres Estados: Eslovenia (que considera como un país de Europa central bajo influencia germana), Croacia y Serbia. Serbios y croatas deberían dirimir entre ellos sus conflictos, sin ninguna injerencia occidental, según Zhirinovski, en cuyo mapa no hay lugar ni para Bosnia ni para los bosnios. Zhirinovski ha escrito sobre el mapa qué entregó al embajador, y en inglés, Fuera la ONU sobre el territorio de la ex Yugoslavia.

Bulgaria, a su vez, se ampliaría (6) a costa de Grecia, Rumania y algunas zonas europeas de Turquía, adjudicándose una tajada de Macedonia, la Tracia, y también Bucarest, la capital de Rumania.

Este rediseño de fronteras se refiere sólo al frente occidental de Rusia. Zhirinovski tiene otro mapa para Asia y ha manifestado que uno de sus objetivos es llegar al océano índico y hacer que los soldados rusos se laven los pies en aquellas cálidas aguas. En el libro La última ofensiva hacia el Sur, aboga por la división del planeta en esferas de influencia Norte-Sur. A China y Japón, les corresponde el sureste asiático; a Rusia, Afganistán, Irán y Turquía; a Europa occidental, África, y a Canadá y EE UU, toda Latinoamérica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de febrero de 1994