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Bossi advierte a Berlusconi que en el norte de Italia los votos son de la Liga

"En el norte, los votos son de la Liga. Si a Berlusconi se le ocurre hacer el partido del norte, lo descuartizarnos", advirtió el domingo Umberto Bossi. Su acuerdo electoral con el presidente de Fininvest está encontrando, a la hora de concretarlo, más dificulta des que las previstas inicialmente. Y no sólo por este motivo. Al líder de la Liga Norte tampoco le gusta que Silvio Berlusconi se haya propuesto ya como futuro primer ministro.

Las seis horas de negociaciones mantenidas el pasado domingo en la villa de Arcore, donde Berlusconi tiene su residencia y sancta santorum político, concluyeron sin resultados inmediatos. Como en los fallidos contactos con el ex democristiano Mario Segni, Bossi fue representado por el portavoz parlamentario de la Liga, Roberto Maroni. Y como ocurrió durante la negociación con Segni, el líder, Umberto Bossi, matizó con cajas destempladas el optimismo expresado previamente por Maroni."Berlusconi puede echar una mano como, mediador entre el Norte y el Sur", declaró Bossi, después de la reunión de Arcore. "Al Norte, está la Liga. Él debe ir al sur y hacer de bisagra entre nosotros y el Movimiento Social Italiano (MSI), que tiene votos en esas regiones. Pero nada más".

El verdadero nudo de la negociación debe estar ahí, ya que Maroni explicó a los periodistas que Berlusconi le había mostrado sondeos indicativos de que, en el norte, los electores de su Forza Italia y de la Liga no son necesariamente los mismos, de modo que ambos movimientos podrían no ser competitivos. Pero el representante de Bossi habló también de otros problemas, como el del federalismo, "que sigue siendo un tema fundamental" para la Liga, dijo. "El presidente del Gobierno no debe ser un mediador, sino uno que decide. Y, por el momento, para nosotros, Berlusconi tiene todavía la función de un mediador", añadió, en relación con la candidatura para presidir el próximo Gobierno italiano que ya ha planteado el presidente de Fininvest.

Bossi se mostró firme al declarar que "la Liga no tiene necesidad de nadie" y que "no hay prisa, los acuerdos pueden hacerse siempre, incluso tras las elecciones". Berlusconi reitera, en cambio, que con el nuevo sistema mayoritario los acuerdos sólo pueden ser preelectorales, ya que las fuerzas que concurran a las urnas en solitario no lograrán los diputados necesarios para negociar luego.

En esta misma idea insistió el líder del MSI, Gianfranco Fin¡, al afirmar: "Bossi no puede tenerla siempre dura (La Liga la tiene dura es el eslógan favorito de los federalistas lombardos). Debe relajarse y tratar de entender. Hasta ahora, no ha tenido problemas con los suyos porque ganaba. Pero si esta vez vence la izquierda, él también tendrá problernas".

La necesidad de las alianzas preelectorales, ha sido asumida por la mayoría de los partidos, que en muchos casos se están escindiendo por los desacuerdos internos sobre el bloque en el que integrarse.

Así como hace días el sector derechista más joven de la antigua Democracia Cristiana (DC) se separó del nuevo Partido Popular Italiano (PPI) para fundar el Centro Cristiano Democrático (CCD), el pasado fin de semana se agudizaron las diferencias internas entre socialistas y republicanos.

Los seguidores del ex líder socialista Bettino Craxi fundaron, en efecto, una Federación de Socialistas Democráticos Y Liberales con vocación de aproximarse al bloque que promueve Berlusconi y de contrarrestar la política de alianzas con la izquierda ya definida por la mayoría del partido y su secretario, Ottaviano del Turco.

Otro partido al borde de la escisión es el republicano. Muchas de sus personalidades, como el ex magistrado Giuseppe Ayala, prefieren la izquierda a la alianza con el PPI y Segni impulsada con estrecha mayoría por el secretario, Ugo La Malfa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de febrero de 1994

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