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Regalo con sorpresa

Hoy he cumplido quince años, pero ya hace dos que mi padre me trajo por primera vez a este puticlub. Enseguida me he dado cuenta de que usted es nueva aquí. Deje, deje, ya me quito yo los zapatos, no se preocupe. Papá, bueno yo le llamo papá, no se ría, siempre me dice que hay que probar en la vida de todo y probarlo pronto, que la belleza es una diosa de muchas caras contradictorias; me prometió para hoy una cosa muy, pero que muy especial, y de verdad que me parece usted preciosa. No sabe la vergüenza que me daba el primer día, cuando me cogió vuestra jefa de la mano. "Quiero que me lo devolváis hecho un hombre", le ordenó el cabrón, "nada de treinta minutos, ¿eh?, entretenedlo tres horas por lo menos". Más que nada parece un amigo, me llevo muy bien, aunque a veces se pasa mogollón con mamá, pero siempre se arrepiente.Bueno, como le iba diciendo, la madama me presentó a Noemi, no sé si la llegó a conocer usted, una chica rubia, así con el pelo por el hombro, un poco bizca y de piernas largas, muy morenas. Puso tanto empeño en fingir cariño que la invité a casa para que viera mi colección de minerales, y ella se echó a reír como una loca. ¿Qué diría tu madre al verme?, me preguntaba mientras me daba cachetes en el culo; yo creo que eso es lo que ella hacía a su hermano pequeño, si es que tiene hermano. Pero me partí una pierna y vino a visitarme con una minifalda hasta la ingle, una carpeta en el pecho que ponía Francés, oliendo a Opium y con el cuento de que era amiga mía. Mi padre se las arreglaba para sacar a mamá al cine cada vez que ella venía. Noemi se sentaba en un lado de la cama y no permitía que la tocara hasta que yo no terminaba de estudiar el libro de Historia. Eso salía de ella, porque él nunca se interesó por mis estudios. ¿Me puede desabrochar los pantalones, por favor? Ya sé que usted preferiría que le tuteara, pero mi padre dice que así se disfruta más y creo que lleva algo de razón.

Noemi creo que se fue de Madrid y volví muchas veces, solo y con papá, pero no me divertía tanto con las otras. Ya se lo conté a él, me parece todo como muy previsible y hasta lo paso mejor con mis amigos por ahí. Creo que me enamoré un poco de ella, o bastante, yo qué sé. ¿Le da corte quitarse la falda? Venga, no pasa nada, si ya me di cuenta de que ésa era la sorpresa de papá. ¿A que es usted travesti?

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Sobre la firma

Francisco Peregil

Redactor de la sección Internacional. Comenzó en El País en 1989 y ha desempeñado coberturas en países como Venezuela, Haití, Libia, Irak y Afganistán. Ha sido corresponsal en Buenos Aires para Sudamérica y corresponsal para el Magreb. Es autor de las novelas 'Era tan bella', –mención especial del jurado del Premio Nadal en 2000– y 'Manuela'.

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