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Los minerales se abren hueco en el rastrillo dominical de Majadahonda

Los otros mercadillos son de antigüedades, cerámicas y tebeos

Majadahonda ha inventado el rastrillo rotativo. La idea empezó a gestarse hace 10 años, cuando la plaza del Ayuntamiento se convirtió, sólo los primeros domingos del mes, en una feria de artesanos. Poco a poco se fue llenando el resto del calendario. Los segundos domingos se dedicaron a las antigüedades y a un mercadillo infantil los cuartos. Quedaba uno, el tercero, que ahora se ha asignado a los minerales.

Un total de 15 puestos se acurrucaron el domingo en los soportales de la plaza consistorial de Majadahonda para exponer y vender sus minerales, fósiles e insectos. La muestra, que empezó a celebrarse en noviembre, reunió a unas 1.500 personas.Uno de los objetivos del mercadillo es divulgar la ciencia y crear afición entre los niños que acuden a ver las rosas del desierto, las calcitas o los cuarzos. "Todas ellas, por su espectacularidad, compiten con muchas obras de arte nacidas de la mano del hombre", explica Manuel de Torres, coordinador de la feria.

De Torres pretende con el mercadillo de minerales promover el coleccionismo y crear un centro de reunión en la zona oeste de Madrid para los amantes del reino mineral.

En las ferias de Majadahonda, niños y mayores la visitan para comprar, vender o intercambiar cromos, sellos, libros, tebeos, antigüedades o piezas de cerámica. Tan sólo hay que saber en qué domingo del mes se encuentra uno.

Rastrillo de Majadahonda. Los primeros domingos del mes se dedica a cerámica; los segundos, a las antigüedades; los terceros, a los minerales, y los cuartos, al mercadillo infantil. Plaza del Ayuntamiento, durante toda la mañana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de enero de 1994