Calma en Bosnia tras una Navidad sangrienta

Los duros combates registrados en Bosnia-Herzegovina durante este fin de semana, que coincidieron con el comienzo de la ilusoria tregua navideña firmada en Bruselas el pasado jueves por los líderes políticos, disminuyeron ayer en intensidad. En Sarajevo, la calma relativa estalló violentamente en la noche de ayer, con un feroz intercambio de fuego entre los sitiadores serbios y el Ejército bosnio, de mayoría musulmana. El sábado, una lluvia de proyectiles serbios causó la muerte a 10 personas. Los combates volvieron a dejar a la capital bosnia sin agua ni electricidad.

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Desde primera hora de la mañana podían escucharse disparos esporádicos de armas ligeras en el oeste y el norte de Sarajevo y fuertes explosiones procedentes de las líneas de frente situadas en la periferia. Una situación habitual en los 20 meses de asedio que sufre la capital bosnia por parte de las milicias serbias y, desde luego, más tranquila que la vivida en las dos jornadas previas. Sólo el sábado, la Fuerza de Protección de la ONU en la antigua Yugoslavia (Unprofor) calcula que sobre el casco urbano cayeron 1.300 proyectiles de obús.Sin embargo, a la llegada de la noche se desató un violento intercambio de fuego en el barrio de Grbavica, en el centro de la ciudad, ocupado por los radicales serbios, que las fuerzas bosnias han intentado recuperar en varias ocasiones.

Los dos tendidos eléctricos que alimentan la ciudad quedaron dañados por los ataques. La ausencia de electricidad ha privado también a la capital de agua, ya que las estaciones de bombeo no funcionan.

En el resto de la antigua república yugoslava los combates han decrecido. En Bosnia central, los choques entre el Ejército bosnio y el Consejo de Defensa Croata (HVO) en Gornji-Vakuf y Vitez durante Nochebuena y Navidad han dejado 60 muertos entre las dos partes.

Todos los contendientes se han culpado del fracaso de la tregua, que se firmó bajo los auspicios de la Unión Europea y que debía haberse prolongado hasta el 15 de enero, fecha en que está previsto el comienzo de una nueva ronda de negociaciones de paz en Ginebra.

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El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Klaus Kinkel, expresó ayer su indignación ipor la continuación de los ataques sobre Sarajevo y de los combates en el resto de Bosnia que son, dijo, "prueba de la falta de escrúpulos y del cinismo de los beligerantes".

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