El alcalde se atrinchera frente a la amenaza de huida de sus dos concejales díscolos'

La fiesta de la Constitución celebraba ayer el triunfo de la tolerancia frente al conflicto. Pero, entre canapés, vasos largos y clamorosas ausencias, las miradas de los políticos echaban anoche chispas en la Puerta del Sol. Las disputas internas de los partidos se extienden ya por todo el arco parlamentario madrileño. Tras el congreso regional del PP del pasado septiembre, la herida se ha abierto ahora por el costado derecho. El alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano, aprovechó sus dos comparencias públicas del aniversario de la Carta Magna -por la mañana en el Congreso y por la tarde en la sede de la presidencia de la Comunidad- para advertir que él no acepta chantajes. "Yo estoy en política para hacer política de pie, nunca de rodillas, y por lo tanto no me someto ni a las amenazas ni a las coacciones de nadie". Así salió al paso el regidor al ultimátum de sus dos concejales díscolos -Venancio Mota y Manuel Martínez Blanco- que anuncian que darán el salto al Grupo Mixto después de Reyes si no se les da la razón en algunos "temas sociales". Eran unas declaraciones publicadas ayer por EL PAÍS.El alcalde advirtió ayer a ambos ediles que no van a conseguir nada con amenazas. "No hay cosa peor, ahora que estamos celebrando la Constitución, que dejarse amenazar. Yo jamás actúo bajo presión", manifestó en el Congreso a Europa Press.

Venancio Mota y Manuel Martínez Blanco han abandonado el pleno municipal en varias ocasiones para mostrar su disconformidad con el alcalde en determinados asuntos. Su actitud se ha convertido ya en habitual y frecuente desde que el PP anunció su decisión de relegarles en las próximas listas electorales. Su paso al Grupo Mixto del Ayuntamiento de Madrid -30 ediles del PP, frente a 21del PSOE y 6 de IU- supondría la pérdida de la mayoría absoluta del partido gobernante.

Sin embargo, tanto el alcalde como los responsables regionales de su partido eludieron hablar de medidas disciplinarias contra los dos ediles díscolos. Aunque la alcaldía penda ahora de un hilo, Álvarez del Manzano proclamó: "No estoy aquí para conservar la alcaldía, sino para servir a los ciudadanos, jamás me someteré a nada que no esté de acuerdo con mi conciencia y me trae absolutamente sin cuidado lo que los demás puedan pensar". Un tercer edil en discordia, Ángel Matanzo, destituido de su cargo en el distrito de Centro por desobedecer al alcalde, escuchaba atento a su jefe de filas.

En la Puerta del Sol, los corros de comedores de pinchos de tortillas se agrupaban según una natural tendencia centrífuga. Esto es, la de separarse lo más posible de los centros de poder en sus respectivas organizaciones. PASA A LA PÁGINA 3

Matanzo se pasea por los salones de Leguina en la recepción de la fiesta de la Constitución

VIENE DE LA PÁGINA 1Era la única diversión posible en una fiesta a la que sólo acudieron tres de los nueve consejeros del Gabinete regional y un solo ministro del Ejecutivo de Felipe González. En la víspera del ojo del puente de la Constitución y la Inmaculada, muchos prefirieron hacer novillos y dieron plantón a Leguina.

Pese a cumplirse el décimoquinto aniversario de la aprobación en referéndum de la Carta Magna, fueron notables las ausencias. Sólo se dejaron ver por el Salón Canalejas -las habitaciones donde se reúne cada semana el Consejo de Gobierno de la Comunidad- el portavoz del Gobierno autónomo y consejero de Educación y Cultura, Jaime Lissavetzky; el de Transportes, Julián Revenga, y el de Salud, Pedro Sabando. La nómina de viceconsejeros y directores generales también fue menos numerosa que en años anteriores.

La copa de Leguina, que antaño congregaba a un buen ramillete de ministros, sólo contó anoche con la presencia del titular de Presidencia, Alfredo Pérez Rubalcaba, muy próximo a Leguina en el sector renovador del PSOE, y del ex ministro de Agricultura, Carlos Romero.

Tampoco los personajes de la cultura y las artes fueron vistos en la Puerta del Sol. Apenas el escritor y académico Antonio Buero Vallejo sobresalía entre los comedores de canapés y los portadores de vasos largos. Mientras, los encargados de los servicios de protocolo del presidente Leguina se afanaban en atender a los mandos militares y policiales y a los representantes diplomáticos y consulares que habían aceptado con exquisitez la invitación con membrete de la Comunidad para celebrar el aniversario de la Constitución.

En un breve parlamento antes de que circularan las bandejas sobre los dos centenares de invitados, el presidente de la Comunidad aludió a la "razonable posibilidad" de reformar la Constitución para cambiar el funcionamiento y la organización del Senado.

Escisión general

Al final, la recepción ofrecida anoche por Leguina en los salones de la Puerta del Sol sirvió para fomentar la camaradería entre los políticos de la división autonómica. Además de pugnar por la gobernación de cinco millones de ciudadanos, las ramas regionales de los partidos coinciden ahora en la eclosión de escisiones y disputas internas.

Así, a pesar de que los veteranos acostitas y guerristas del PSOE guardaban una distancia equivalente a la anchura de una cancha de baloncesto con los corros de renovadores y leguinistas, los socialistas se cruzaban guiños de complicidad. Los divorcios políticos parecían florecer a diestro y siniestro. Los diputados de Izquierda Unida adscritos a la corriente Nueva Izquierda y los del sector oficialista de la coalición evitaron encontrarse y se instalaron cada uno en un extremo de los salones de Leguina, con un dintel de por medio.

La portavoz de IU en la Asamblea, Isabel Vilallonga, se felicitaba por los buenos resultados de los ex comunistas en las elecciones municipales italianas. "A ver si Anguita se entera de por dónde van los tiros", explicaba uno de sus acompañantes.

Pero el ex concejal de Centro, Ángel Matanzo, fue quien acaparó la atención de los periodistas. Si decide romper la disciplina de voto junto con Venancio Mota y Manuel Martínez Blanco, el PP puede quedar en minoría en el pleno municipal.

-¿También se va a pasar usted al Grupo Mixto?- le interrogaban.

-Para formar un Grupo Mixto en el Ayuntamiento hace falta más fósforo, y aquí no veo yo cerebros por ninguna parte, replicó en seco.

El senador Alberto Ruiz Gallardón, presidente del PP en la Asamblea de Madrid, llegó tarde a la cita porque la Puerta del Sol sufrió ayer un atasco monumental. El alcalde se ha negado esté año a restringir la circulación en el corazón de la ciudad para mantener la libertad de movimientos de los vecinos".

"Acabo de llegar de la sierra de Gredos y no he leído los periódicos, así que no me pregunten sobre cosas que no sé", de esta manera se excusaba Ruiz Gallardón ante los informadores, que le acechaban por el desarrollo del conflicto surgido en el grupo municipal de su partido.

Sin embargo, sus colaboradores sí se atrevieron a reflejar el malestar del líder del PP. "Es intolerable que digan [Mota y Martínez Blanco] que Ruiz Gallardón ha colocado a cuatro amiguetes en la ejecutiva regional del partido, precisamente ellos, que no son los más progresistas ni mucho menos del PP".

En las filas populares se insistía anoche en la promesa que hizo el secretario regional de la Federación Socialista Madrileña, Teófilo Serrano, de no apoyar una moción de censura contra Álvarez del Manzano con el apoyo de ediles tránsfugas. Como Serrano también le había dado plantón ayer a Leguina, un concejal socialista explicó así la actitud del PSOE ante la marejada del PP. "No van a dejar de gobernar, pero tendrán que hacerlo en minoría. Seguro que les podremos hacer la puñeta".

A dos pasos del edil socialista, Matanzo, agraciado con premios en varios sorteos de la Lotería Nacional y de la Loto, zanjaba todas las discusiones:

-¿A qué número va a tocar el Gordo?

-Al mío, el 58.949.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 06 de diciembre de 1993.

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