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Las pistas de baile de Princesa son ahora cines

Seis nuevas salas amplían la oferta de películas en versión original

El local seguirá a oscuras y las parejas acurrucándose. Pero el alcohol dará paso a las palomitas y la música al cine. Los nuevos Cines Princesa, seis salas flanqueadas por una jamonería y una hamburguesería, están construidas en lo que fueron las discotecas Cerebro, Open Gate y Voltereta, tres de las pistas de baile pioneras del Bakalao en Madrid.Azul, la última película del polaco Krzysztof Kieslowski; Dave, una comercial comedia norteamericana; las españolas El aliento del diablo y Madregilda; la mexicana Cronos y la belga Daens,son las seis películas que abren las nuevas salas, con una capacidad para más de 800 personas. "Está bien que en una ciudad en la que los bancos y los supermercados sustituyen a los cines, por una vez sean los cines los que sustituyen a algo, en este caso discotecas", señala Enrique González Macho, propietario de las salas.

En la mañana de ayer los cines Princesa todavía estaban invadidos por obreros y limpiadoras que daban los últimos retoques al brillo del suelo y a las luces de la entrada. Horas después a las siete de la tarde, se celebró la inauguración oficial. Actrices como Marina Saura, directores como Montxo Armendáriz o José Luis García Sánchez y productores como Elías Querejeta y Andrés Vicente Gómez asistieron a la fiesta.

Las obras de los cines comenzaron el 21 de junio de este año, casi seis meses después todo está listo: las butacas de diferentes colores para cada sala, el bar, las dos cabinas de proyección, las moquetas... Todos los detalles que ayer quedaron un poco desordenados tras el ajetreo de la apertura, que se prolongó durante mas de cuatro horas.

Palomitas autorizadas

Estas salas, situados en la plaza de los cubos (Princesa, 3) son hermanas de los cines Renoir de la calle Martín de los Heros y de los de Cuatro Caminos. Pero no son hermanos gemelos. Mientras en los otros dos espacios sólo se proyectan películas en versión original, aquí se colará alguna doblada.

Además, se podrán comer palomitas, una gran novedad ya que en las otras dos salas el ruido del maiz está totalmente prohibido. "Son unos cines complementarios", señala González Macho, que abrió sus primeros multicines hace ya ocho años. "Es difícil mantener el nivel de tantas salas en versión original, así que era mejor que estas salas tuvieran las puertas abiertas a proyecciones en versión doblada. El resto será igual que en los Renoir. Tendrán hojas informativas y no habrá publicidad antes de las películas".

La construcción de estos cines ha tenido un presupuesto de 280 millones de pesetas, que, según su propietario, no se amortizarán hasta dentro de 12 años. La más grande de las salas, la 1, tiene una capacidad de 205 butacas, y la más pequeña, la 4, 83.

"El programa de estos cines será más abierto, por decirlo de otra manera, menos intelectualizado que el de los Renoir", continúa González Macho, desde su despacho, situado sobre sus primeros cines que, junto a los Alphaville, han convertido a la calle de Martín de los Heros y a esta manzana madrileña -que ya cuenta con 17 salas- en una prolongación de la Gran Vía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de noviembre de 1993