LA BATALLA DE LOS PRESUPUESTOS.

Aznar: "El PSOE conduce a España, al suicidio"

El líder popular arremete en México contra el Gobierno y describe un panorama desolador

El presidente del Partido Popular, José María Aznar, advirtió el viernes en México que Felipe González está llevando a España a un "suicidio económico", y dijo que los Presupuestos del Estado para 1994 ofrecen a los españoles un horizonte negativo, "con más paro, más impuestos y menos calidad de vida". En opinión del dirigente conservador, las fuerzas políticas que apoyen estos presupuestos [presumiblemente los nacionalistas catalanes y vascos] estarán apoyando "el suicidio" al "llenarle de balas al Gobierno el cargador de la pistola". "España está en quiebra financiera", enfatizó Aznar.El dirigente popular llegó el viernes a México y lo primero que hizo fue pintar un panorama desolador del Gobierno de Felipe González y de su gestión económica, señalando que el PSOE engañó al país en las elecciones, como lo había hecho antes Felipe González al elaborar los datos del desempleo. "Que la tasa de crecimiento en la inversión sea negativa en más de diez puntos es una catástrofe nacional. La frivolidad de este Gobierno nos va a costar muchos años de trabajo y esfuerzo", indicó.

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Todas estas referencias las hizo en un encuentro con periodistas españoles, pero luego las repitió ante las cámaras del noticiero más visto del país: 24 horas, que dirige Jacobo Zabludowsky. "Personalmente no deseo el adelanto de las elecciones, pero la situación no resiste otra salida". "Felipe González huye de la realidad al consolidar su fracaso económico", dijo.

El mito de González

Si el presidente del PP quiso que en México, uno de los países donde con más pasión se sigue la política española y más respeto hay hacia Felipe González, calara la idea de que España vive en su peor momento en los últimos años, lo consiguió. Es más: transmitió la idea, a menos de cuatro meses de las elecciones que perdió, de un González desconcertado, con pugnas internas en su partido y sin apoyo parlamentario suficiente, que recurre al engaño para mantener su mandato.

Aznar rompía así el mito de líder de que hasta ahora González gozaba en este país, consiguiendo convertirse en sólo unas horas en atracción de la clase política mexicana, de algún que otro intelectual de primera fila y de adinerados empresarios que sueñan desde hace tiempo con tener influencias en España.

Llegó el viernes de Colombia con un programa casi en blanco para el fin de semana, ya que sus principales encuentros, como el que va a sostener con el presidente Carlos Salinas de Gortari, los mantendrá mañana. Y ya en la tarde de su llegada tenía aviso de los líderes de todos los partidos políticos, incluido Cuauhtemoc Cárdenas, dirigente del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), para concertar citas.

Especialmente significativo fue el caso del Partido Revolucionario Institucional (PRI), cuyo presidente, Fernando Ortiz Arana, interrumpió una gira por el país sólo para ver a Aznar. También se supo que los cuatro políticos priístas candidatos al destape no quisieron perderse la oportunidad de conocer a este político español que desmitifica a Felipe González por el mundo, y se apresuraron a concertar con él reuniones individuales.

Desde España, a Aznar se le ha echado una mano para que este viaje a México le salga brillante. Un rector de universidad madrileño le concertó un encuentro con el premio Nobel Octavio Paz, con el que se vio el viernes y volverá a repetir esta noche. También se vio con el multimillonario Emilio Azcárraga, dueño de Televisa y quien desde hace años intenta, sin éxito, entrar en el mercado televisivo español. Incluso compartió mesa con el empresario de origen gallego Mario Vázquez Raña, propietario de una cadena periodística.

Aznar calificó de frívolo a González por presentar unos presupuestos que, a su juicio, no son fiables ni responden a un horizonte razonable del país. Dijo que con esta partida para 1994 se consolida "la trampa y el escándalo financiero" ya iniciado en 1993, cuando él gasto creció un 16,8% en vez del 3% previsto, lo que, en su opinión, supuso una desviación de dos billones.

También se despachó con la discusión que está generando la cesión de porcentajes del IRPF a las comunidades autónomas, y dijo sentirse atónito por ser ya siete los proyectos que hasta ahora ha barajado el Gobierno. Y no evitó aludir al baile de cifras que se está creando, ya que, en su opinión, no sólo se habla de ceder el 15% o el 40%, sino que se ha llegado a plantear el 60%. "El Gobierno actúa por necesidad de votos y busca cómo enmascararla financiación de un pacto que le interesa", subrayó.

Más información en la página 45

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