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Nuevo Versalles vuelve a ser un solar

El rastro de José Luis Pinto Fontán en Fuenlabrada se desvaneció ayer. Dos explosiones derribaron los dos últimos edificios que el constructor dejó sin acabar en elbarrio de Nuevo. Versalles en los años setenta. Concluye así la mayor demolición de obra civil de Europa, en la que han caído durante tres meses 21 bloques, que imprimían a esta zona un aire fantasmal.Pero IU de Fuenlabrada no quiere que nada caiga en el olvido. Por eso anunció ayer su intención de pedir al fiscal general del Estado, Eligio Hernández, que investigue las actuaciones de Pinto Fontán.

Los edificios de esta urbanización, levantada en los años setenta y situados a cinco kilómetros del centro de Fuenlabrada (150.000 habitantes), estaban deteriorados y habían causado varios accidentes, puesto que los niños los aprovechaban para sus juegos y los bomberos para sus entrenamientos.Las tareas de demolición se han desarrollado con una periodicidad de dos voladuras semanales. Una empresa privada ha tenido que echar mano de 1.000 kilos de Goma 2, que se han repartido en 16.000 cargas. La operación les ha costado a los madrileños 260 millones de pesetas, que el Gobierno regional no tiene previsto recuperar. En un principio se calculó que el coste sería de 400 millones, pero la empresa encargada de la voladura ajustó luego un presupuesto más bajo, explica el vicepresidente de política territorial, Oswaldo Román. La Comunidad no va a pedir responsabilidades al constructor, ya que es asumible que se gasten 260 millones dentro del proyecto global de 7.000 millones que se invertirán allí, en el nuevo área residencial de Loranca Ciudad Jardín, señala Román.

Los vecinos de Nuevo Versalles, que desde hace 20 años reclaman la recuperación del barrio, agradecieron ayer públicamente a las autoridades el nuevo futuro para esta área. A la vez, anunciaron que aprovecharán la presencia de Pinto Fontán en los tribunales el próximo lunes para pedir un castigo ejemplar que frene sus continuos fracasos inmobiliarios, que tantas deudas están dejando.

Pinto Fontán, que se apellida Gómez Pinto desde 1987, promovió la construcción de Nuevo Versalles y, más recientemente, de otras urbanizaciones como Las Terrazas de Aravaca, dejando detrás obras inacabadas y deudas.

Las últimas explosiones de ayer fueron aprovechadas por la Comunidad y el Ayuntamiento de Fuenlabrada, como ya ha ocurrido en dos ocasiones anteriores, para anunciar el inicio de la mayor operación pública de construcción de viviendas en la región. En octubre se adjudicará el suelo a las 35 cooperativas que han presentado sus ofertas para levantar 8.000 pisos en 26 parcelas que se extienden a lo largo de dos millones de metros cuadrados.

En Nuevo Versalles hay todavía seis bloques a medio construir, que no han sido derribados porque se ha comprobado que pueden ser acabados. Estos bloques no fueron construidos por las empresas promotoras de Pinto Fontán. Según el alcalde de Fuenlabrada, José Quintana, tales torres pertenecen ahora a una entidad financiera que se ha comprometido a terminarlas.

Los 21 edificios inacabados de Nuevo Versalles -3.200 viviendas- han quedado reducidos finalmente a 250.000 metros cúbicos de escombros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de septiembre de 1993

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