Florida suspende toda la publicidad turística tras el asesinato del segundo extranjero en una semana

El asesinato en la madrugada de ayer en Florida de un segundo turista extranjero en menos de una semana ha colocado en estado de alerta a las autoridades, que demandaron ayuda federal urgente para combatir el crimen, al tiempo que suspendieron por 60 días la publicación en el extranjero de anuncios turísticos. Alarmado, por la publicidad negativa que han traídolos asesinatos de extranjeros, el gobernador de Florida, Lawton Chiles, anunció que pedirá al Gobierno federal cuatro millones de dólares (unos 5 12 millones de pesetas) para luchar contra el crimen.

Las autoridades del soleado Estado de Florida, paraíso estadounidense del turismo, aumentarán el número de policías en las carreteras. La vigilancia de las vías públicas será reforzada mediante funcionarios estatales dedicados a otras tareas, pero que cuentan con permiso para portar armas.El gobernador dio a conocer estas nuevas disposiciones en una conferencia de prensa en la capital del Estado, Tallahassee, convocada después de conocerse el asesinato, a pocos kilómetros de allí, de un turista británico que trató de huir en su vehículo cuando dos jóvenes negros le asaltaron en la madrugada de ayer, en un área de descanso situada en la carretera interestatal número 10.

La víctima, Gary Colley, de 34 años y originario de West Yorkshyre, estaba durmiendo dentro de su automóvil junto con su compañera, Margaret Ann Jagger, de 35, cuando los asaltantes golpearon el cristal y les despertaron. La policía cree que al tratar de escapar los jóvenes les dispararon, matando a Colley de un tiro que le atravesó el cuello e hiriendo a su esposa en un brazo y el pecho.

Ann Jagger, que se encuentra fuera de peligro y en buen estado de ánimo, contó al sheriff del condado de Jefferson, Ken Fortunate, que después del tiroteo ella logró llegar a duras penas al teléfono más cercano y gritó pidiendo ayuda: "Quiero una ambulancia. Mi esposo está herido. Se está muriendo... por favor, apúrense", dijo en una llamada al servicio de emergencia, que luego fue retransmitida por la televisión local.

Preocupación de Clinton

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La muerte de Colley viene en un mal momento para Florida, al ocurrir apenas seis días después del asesinato en Miami, también en un intento de robo, del turista alemán Ubbe-Bbilhelín Rakebrand, un ingeniero agrícola de 33 años. Tras la muerte de Rakebrand, el propio presidente estadounidense, Bill Clinton, mostró su preocupación por el aumento de la criminalidad contra los extranjeros en Florida.

Las autoridades califican de "catastróficos" los efectos que está teniendo en la poderosa industria turística la publicidad sobre estos crímenes. Después del asesinato de Rakebrand se presentaron un 20% de cancelaciones en los cupos reservados en los hoteles en todo el Estado, principalmente de turistas europeos.

Desde octubre pasado, nueve extranjeros han muerto en Florida a consecuencia de asaltos: cuatro de ellos eran alemanes, dos británicos, dos canadienses y uno venezolano.

La mala publicidad que implica el aumento de la violencia resulta extremadamente perjudicial para la economía de Florida, porque el turismo es su principal fuente de ingresos. Más de 40 millones de turistas visitan Florida cada año, lo que genera 31.000 millones de dólares en ingresos para el Estado.

A raíz del asesinato en Miami en abril pasado de la maestra Barbara Jensen, el Gobierno estatal inició una ambiciosa campaña para dar mayor protección a los turistas. Pero a pesar de que ha habido progresos con la aplicación de estas medidas, aún siguen ocurriendo actos delictivos contra los visitantes. Los dos últimos crímenes han revelado que las medidas no son eficaces.

El sheriff de Jefferson, el lugar donde fue asesinado Colley, dijo en una entrevista telefónica, con EL PAÍS que aún no tienen "pistas sólidas" sobre el paradero de los responsables del crimen, dos adolescentes negros que huyeron en un vehículo rojo sin matrícula, presuntamente conducido por un tercer cómplice.

Investigación prioritaria

Según el oficial, es muy pronto para decir si los asesinos son gente del lugar o sólo pasaban por ahí, porque no tienen información suficiente. Ken Fortunate confirmó que el área de descanso donde fue asaltada la pareja no es conocida como un lugar peligroso.

"El condado de Jefferson es una pequeña área rural de colinas y pastos. Este es nuestro primer homicidio este año", señaló. Asegura el sheriff que la investigación tiene la "mayor prioridad" y no pudo precisar el número de agentes que están participando en ella. "Nunca tuvimos tanta gente por aquí. Tenemos investigadores, analistas, técnicos de laboratorio, químicos, muchísima gente", comentó. "Con suerte podremos encontrar algunas pistas sólidas, averiguar quién lo hizo y arrestarlos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 14 de septiembre de 1993.

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