Patético remedio
El editorial de su periódico del jueves 12 de agosto, titulado Sentido común obrero, me pareció, para resumirlo en una palabra, patético. Y entre otras muchas razones, principalmente por una: ¿tan pobre ha de ser la función del periodismo en nuestro país, tal y como se refleja en, quizá, el representante más destacado, que es su diario? ¿Debe limitarse a ejercer de caja de resonancia de la sobradísima y anacrónica cantinela que entonan desde siempre y a coro Gobierno y patronal en contra de trabajadores y sindicatos? Quizá el editorialista considere genial e innovador el remedio que ha descubierto contra la crisis: claro, por supuesto que si los españoles empeoramos nuestras condiciones de trabajo, empezando por alargar la jornada, los empresarios se sentirán más inclinados a colocar aquí sus inversiones... Yo le propongo que solicite a sus superiores una semana o, incluso, un mes extra de vacaciones para compensar el agotamiento que le habrá ocasionado llegar a tan original conclusión. Menos mal que no ha dejado expansionar más sus elucubraciones mentales, porque le podían haber llevado a otras soluciones igual de modernas, como la desaparición del permiso de maternidad o legalizando el inicio de la vida laboral a los 14 años -no debe ser tan aberrante si lo han hecho nuestros vecinos portugueses-, o, ¿por qué no?, trabajando los fines de semana: ¿acaso vamos a ser tan egoístas de preferir descansar y estar con nuestra familia antes que sacrificamos abnegadamente para acabar de enamorar a los -ya se sabe, siempre tan dificiles de seducir- empresarios? Claro, ellos no deben entender esas exigencias absurdas que les plantean los trabajadores y sindicatos, tantas vacaciones y tiempo libre ... ; total, ¿para qué lo queremos, si no nos hemos de ir de viaje al Caribe o a la Polinesia, como hacen ellos?... Porque si es para ir al pueblo de Segovia, qué vulgaridad...La única duda que se me plantea en medio de este haz de ideas luminosas es esta: si aumenta la jornada, se reducen las vacaciones, se retrasa la jubilación, trabajan los menores, etcétera, etcétera, ¿qué puñetera falta va a hacer emplear a los tres millones y pico de parados, por mucho empresario que venga alucinado por las tercermundistas condiciones laborales?-


























































