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Rusia desmantelará las cabezas nucleares ucranias y se quedará con toda la Flota del Mar Negro

La cumbre entre los presidentes ruso, Borís Yeltsin, y ucranio, Leonid Kravchuk, celebrada en Crimea, terminó ayer con un espectacular éxito para el Kremlin, que logró acuerdos tanto sobre la Flota del Mar Negro como sobre las armas nucleares que e encuentran en territorio de Ucrania. Rusia se quedará con toda la flota, después e que Ucrania decidiera venderle la parte que le corresponde en pago por su deuda, y recibirá las cabezas nucleares ucranias para desmontarlas en su territorio. Ucrania recibirá a cambio uranio enriquecido para uso civil.

"No podemos permitir que Ucrania sea una potencia nuclear", había dicho Yeltsin momentos antes de subirse al avión que le llevó a Massandra, localidad situada en las montañas de la península de Crimea. El problema en tomo a las armas nucleares que Ucrania heredó de la Unión Soviética se debe a que, aunque este país firmó el tratado START I de desarme estratégico, su Parlamento se ha negado, por el momento, a ratificarlo. Más aún, algunos diputados -entre ellos el primer ministro, Leonid Kuchma, ex director de la principal fábrica de misiles-, son partidarios de quedarse con parte de los cohetes intercontinentales y de otorgar a Ucrania el estatuto de potencia nuclear, al menos temporalmente.Ucrania posee 176 misiles intercontinentales y 43 bombarderos estratégicos de diferentes tipos, lo que significa unas 1.800 cabezas nucleares. Entre estos misiles, hay 46 modernísimos SS-24 Scalpel, fabricados en la empresa que Kuchma dirigió durante una década. Numerosos expertos ucranios opinan que éstos no están incluidos en el START I y proponen ratificar este tratado, pero no los protocolos de Lisboa firmados el año pasado, que estipulan que Ucrania debe deshacerse de todas las armas nucleares heredadas de la extinta Unión Soviética. Los rusos, que se niegan a aceptar estos argumentos, han acusado a Ucrania de tener ambiciones nucleares.

Hecho consumado

El nuevo acuerdo alcanzado entre Kravchuk y Yeltsin pone fin teóricamente a este problema, pues prevé sacar las cabezas nucleares de todos los misiles y llevarlas a Rusia para ser desmontadas. Los parlamentarios ucranios se enfrentarán así a un hecho consumado, la ausencia de cabezas nucleares, y no tendrán más remedio que ratificar el START I. A cambio de esta concesión, los rusos les suministrarán uranio para sus centrales nucelares, según acordaron ambos presidentes en Massandra.Pero el éxito más espectacular de las conversaciones entre Yeltsin y Kravchuk ha sido el que Ucrania haya decidido vender a Rusia la mitad de los casi 400 barcos de Flota del Mar Negro que le correspondían. En junio pasado, en la reunión que ambos presidentes sostuvieron en Moscú, habían acordado dividir la flota en partes iguales. Esto encontró la oposición de los marinos, que insistían en que la flota constituía un todo indivisible, y el ministro de Defensa ruso, Pável Grachov los apoyó.

Ucrania, además de entregar la flota a los rusos, permitirá que éstos sigan usando Sebastopol como base principal de la flota. El precio que Moscú deberá pagar por esta base se discutirá en futuras negociaciones, según acordaron ayer Yeltsin y Kravchuk. El puerto de Sebastopol ha sido una de las manzanas de la discordia que ha envenenado las relaciones entre ambos países. El Parlamento ruso aprobó en julio pasado una resolución por la cual afirmaba que esta ciudad de Crimea es territorio ruso y no ucranio, lo que provocó las iras incluso de los ucranios moderados. Los nacionalistas rusos consideran que la cesión de Crimea a Ucrania en 1954, firmada por el entonces dirigente de la URSS, Nikita Jruschov, fue ilegal.

El tercer tema importante tratado en la cumbre de Massandra fue el económico y, concretamente, la posibilidad de lograr una mayor integración entre ambos países. Recientemente los primeros ministros de Bielorrusia, Rusia y Ucrania se pusieron de acuerdo para crear una Unión Económica. Posteriormente, el viceprimer ministro ruso, Alexandr Shojin, declaró que Kazajstán y Uzbekistán, que han decidido aceptar las condiciones de Moscú para seguir utilizando el rublo como moneda propia, cumplen prácticamente con todas las condiciones para formar parte de esta Unión. La Comunidad de Estados Independientes discutirá la viabilidad de una Unión Económica entre todos los miembros en la cumbre prevista para el próximo día 24.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de septiembre de 1993

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