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Un socialista renovador, nuevo delegado del Gobierno en Madrid

La llegada de Arsenio Lope Huerta como nuevo delegado del Gobierno en Madrid ha suscitado dos interpretaciones entre los dirigentes socialistas. Pero las dos se relacionan con el futuro, del presidente Joaquín Leguina. Un sector alineado con el guerrismo intuye una maniobra para que Lope Huerta adquiera el rodaje que le permita suceder en 1995 al presidente autonómico, quien ya anunció que no se presentaría a la reelección. Los colaboradores de Leguina interpretan, por su lado, que el nuevo delegado, inscrito en la misma línea renovadora del presidente, reforzará las relaciones entre los Gobiernos central y regional. Lope Huerta sucede a Mguel Solans, nombrado delegado en Cataluña.

Pero lo que más agrada a los socialistas madrileños es que, por fin, haya llegado a la delegación una persona relacionada con la región. Lope Huerta, alcalaíno de 49 años, regresa al edificio de la calle de Miguel Ángel donde, hace 11 años, ocupaba un sillón en la extinta Diputación Provincial. Fue sólo uno de sus peldaños políticos. Pasó por la alcaldía de Alcalá de Henares (162.000 habitantes) entre 1983 y 1987, por el Ministerio de Cultura, el Gobierno Civil de León (1988) y la delegación del Gobierno en Castilla y León, su último destino. Fuentes socialistas destacaron que en estos últimos años, a pesar de estar lejos de Madrid, ha mantenido buenas relaciones con Joaquín Leguina, al que ha apoyado en las pugnas internas del PSOE.Sin embargo, los socialistas madrileños no se ponen de acuerdo sobre el futuro papel de Lope Huerta. ¿Será amigo o enemigo? El sector guerrista considera que el nuevo delegado es un posible recambio para Joaquín Leguina, una operación que podría abortar los intentos de otros grupos de impulsar como candidatos a Joaquín Almunia, José Barrionuevo o Fernando Morán. Otros miembros del partido son más escépticos. Creen que Lope Huerta reforzará el papel de la delegación del Gobierno y será un estrecho colaborador de Leguina. "Esperemos que se implique mucho más en la política regional", comentaron.

El talante de hábil negociador de Lope Huerta no le ha impedido mantener la línea renovadora y ser hombre de confianza del ministro del Interior, José Luis Corcuera, según confirmaron ayer fuentes de este departamento. El nuevo delegado ya había sido incluido entre los candidatos a este cargo hace ocho meses, antes de que Interior decidiera nombrar a Miguel Solans.

Con ello, son tres ya los delegados en Madrid en los dos últimos años, rotación que fue criticada ayer por Carmen Álvarez Arenas, parlamentaria del PP.

La 'bomba' de junio

Miguel Solans se va de la delegación del Gobierno con un año más -cumplió 48 en noviembre pasado, ya en su despacho de la calle de Miguel Ángel- y cuando aún suenan los ecos de una bomba que él lanzó en junio, su séptimo mes como delegado del Gobierno en Madrid: un documento titulado La influencia negativa de actuaciones delictivas de extranjeros.Aquel texto, difundido el 18 de junio, incluía un catálogo de especialidades delictivas de los inmigrantes (colombianos: tráfico de drogas; peruanos: grupos de delincuencia organizada; marroquíes y argelinos: distribución de hachís y tirones). También se afirmaba que el 52% de las detenciones correspondían a extranjeros.

Carlos López Collado, concejal de Seguridad del gobierno municipal del PP, recordará así a Solans: "No ha sido un entusiasta de la coordinación policial". López Collado reconoce que el delegado "estuvo muy preocupado por los problemas de droga [fue responsable del Plan Nacional de Drogas antes de ocupar el despacho que ahora deja] y por los realojamientos". En su debe, el edil pone "la falta de firmeza para actuar contra la inmigración ilegal y la inseguridad ciudadana". López Collado cree que Solans tuvo "demasiados complejos" en aplicar la ley de extranjería o la ley Corcuera, y le reprocha que no contase con la Policía Municipal para "los asuntos de seguridad".

La presidencia del Consorcio para el Realojamiento de la Población Marginada y la búsqueda de soluciones al poblado chabolista magrebí de Peña Grande son dos patatas calientes que Solans heredó de su predecesor. En ambas se arremangó para poner manos a la obra y transcurrieron horas y horas de reuniones. Pero el dinero no depende de la delegación, con lo que su papel quedó limitado a convocar, mediar y hacer de anfitrión.

Concepción López, religiosa del Centro Social San Rafael, entidad que trabaja en los chamizos de Peña Grande, considera que "al ser un hombre que ha trabajado en el campo social, tiene ideas claras sobre estos temas, es concreto y enseguida capta lo que se le plantea". Beyuki Abdel hamid, de la Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes en España (ATIME), también vinculada con Peña Grande, reconoce que "desde la delegación se han hecho muchos esfuerzos para solucionar este asunto, pero no todos ellos han llegado a buen puerto", informa Begoña Aguirre. Sin embargo, las trifulcas entre el Ayuntamiento del PP y la Comunidad del PSOE han hecho que se incumplan todos los planes previstos. Lo que ni Atime ni ninguna asociación de inmigrantes le perdonan es su fatídico informe.

Solans ha sido el tercer presidente del Consorcio de Realojamientos en los últimos dos años. Un vez en el cargo impulsó la elaboración de un estudio sobre su funcionamiento. Cayó la cabeza del anterior gerente, José Luis Gómez; fue nombrado otro nuevo, Julio Fernández Mato, y también han ido a la calle 32 trabajadores sociales.

En principio, existe un nuevo plan de choque para concluirlo en dos años y erradicar las 1.100 chabolas aún pendientes. Pero, a pesar de las buenas palabras, Ayuntamiento y Comunidad siguen sin firmar un convenio de colaboración que saque los realojamientos de la vía muerta. Solans también ejerció de árbitro entre instituciones al encabezar una comisión de seguimiento de los problemas de la inmigración en Madrid.

Para Félix López-Rey, concejal de IU inmerso desde hace años en el movimiento vecinal, "Solans, como su predecesor, se ha centrado sobre todo en el tema policial, y para eso ya hay un jefe superior de los agentes". "Prometió a diversas asociaciones de barrio que intercedería para que recibiesen ayudas del 0,5% del IRPF, pero todo quedó en palabras y nadie recibió un duro".

El concejal socialista Ginés Meléndez espera ahora del nuevo delegado que trabaje en la búsqueda de una mayor eficacia policial. Meléndez considera que Solans apenas tuvo tiempo de acometer la "urgente" reordenación de los medios policiales de la Comunidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de julio de 1993

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