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La habilidad de la mano izquierda

Arsenio Lope Huerta es un madrileño de Alcalá de Henares que lleva en la política desde el año 1979, cuando fue elegido concejal del Ayuntamiento de su localidad, cuya alcaldía ocuparía en el siguiente mandato.A punto de cumplir los 50 años, Lope Huerta ya había rechazado, al menos en otra ocasión, el cargo que ha acabado aceptando ahora, porque, como él mismo comentaba a quien quisiera escucharle, tenía intención de abandonar la política para dedicarse a la empresa privada. Este abogado y economista, casado en segundas nupcias y padre de cuatro hijos, a quien sus íntimos llaman cariñosamente Curro, milita en el PSOE desde 1974.

Aunque huye de las etiquetas políticas, es situado por unos y otros en el llamado sector renovador, donde siguió los pasos de su mentor político, Javier Solana, con quien fue director general en su etapa al frente del Ministerio de Cultura.

Su gestión como delegado del Gobierno en Castilla y León ha estado marcada por el diálogo y el respeto entre las distintas instituciones, muy especialmente con la Junta, en manos del Partido Popular.

Lope Huerta ha sabido mover con destreza la mano izquierda para intentar quedar bien con todo el mundo, y a lo largo de estos tres años y medio ha limado casi todas las asperezas surgidas entre los gobiernos regional y central. El fue uno de los artífices del pacto autonómico entre ambas instituciones, lo que le ha valido el reconocimiento de la propia Junta. Su portavoz. calificaba precisamente ayer mismo de "correcta" la actuación de este empedernido fumador de pipa.

Éxitos y fracasos

La otra parte de su gestión, la relacionada con el orden público, ha estado jalonada de aciertos, fracasos y algunos comentarios que encendieron la polémica en su día.

Entre los primeros se cuentan las detenciones de los presuntos autores de dos sucesos que en el verano pasado conmocionaron a la opinión pública: las violaciones y asesinatos de las niñas Olga Sangrador y Leticia Lebrato, a manos de dos personas con amplio historial delictivo.

Entre los fracasos hay que destacar algunos otros hechos violentos (asesinato de la niña burgalesa Laura Domingo, aparición del cadáver de una mujer cuyo cuerpo no ha podido ser identificado ... ), cuya falta de soluciones es, a buen seguro, una espina que Lope Huerta se lleva clavada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de julio de 1993