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Guerra se opone al pacto con los nacionalistas que defiende González

El vicesecretario general del PSOE, Alfonso Guerra, ha alertado sobre las repercusiones económicas negativas para el país, derivadas de la política de pactos con los partidos nacionalistas. Opina también que en el PSOE se está perdiendo el sentido de izquierda y que se camina hacia un modelo de partido a la americana. Se muestra pesimista sobre el resultado de las elecciones municipales y autonómicas de 1995 y asume la responsabilidad de haber ordenado la batalla contra la candidatura de Carlos Solchaga, propuesta por Felipe González, para dirigir el Grupo Socialista.

El número dos del PSOE también se declara dolido porque Felipe González le considera un "demagogo" y un "antiguo".El pasado lunes, día 26, Alfonso Guerra almorzó en la localidad palentina de Villalcázar de Sirga con el ex ministro para las Relaciones con las Cortes, Virgilio Zapatero, su esposa, el alcalde socialista de Palencia y secretario provincial del partido, Heliodoro Gallego, y el teniente de alcalde Julio Villarrubia. Guerra expresó en ese círculo privado sus opiniones, que posteriormente han trascendido.

Alfonso Guerra ha entrado en una etapa de silencio de cara al público, tras sus declaraciones, inmediatamente después de celebradas las elecciones generales del 6 de junio, en que se pronunció a favor de un Gobierno socialista monocolor. El vicesecretario general del PSOE ha eludido opinar sobre todos los acontecimientos surgidos a partir de esa fecha: la política de alianzas del Gobierno y el pulso entre Felipe González y él en la Comisión Ejecutiva y en el Grupo Parlamentario por el nombramiento de Carlos Solchaga como presidente-portavoz.

A lo largo del almuerzo expresó sus diferencias políticas con Felipe González, mostró su resentimiento por el trato que estaba recibiendo y no ocultó su pesimismo por el futuro.

"Alforjas llenas"

Guerra reflexionó en alto sobre las consecuencias negativas que, a su juicio, iban a derivarse de una política de alianzas que se quiere sellar con el PNV y CiU. Según manifestó el vicesecretario general del PSOE, esta política de pactos va a suponer un alto coste económico al Estado y también político porque puede generar un movimiento reivindicativo en otras regiones de España, movidas por la desconfianza y el temor a que los nacionalistas catalanes y vascos salgan con las "alforjas llenas". No obstante, es consciente de que la minoría parlamentaria del PSOE no permite otro juego una vez que la alianza con Izquierda Unida casi está cercenada tras el duro discurso en el debate de investidura de su portavoz, Rafael Ribó.

El número dos, del PSOE extendió su pesimismo al previsible resultado de las futuras elecciones autonómicas y municipales en 1995. La caída del voto urbano, manifestada en los últimos comicios, hacen prever una derrota socialista en los municipios más importantes, señaló Guerra, que puso especial énfasis en el riesgo de la americanización del PSOE.

Guerra no ocultó su preocupación por la pérdida de las señas de identidad de izquierda en su partido y su transformación en un partido a la americana. En su intervención puso de relieve el peso de los medios de comunicación como referencia pata la política de Felipe González, llegando a aludir a que la política socialista la marcaban los editoriales de algún periódico.

Asumió su responsabilidad en haber dado la batalla contra Felipe González en la Ejecutiva y en el Grupo Parlamentario contra el nombramiento de Carlos Solchaga como presidente del grupo y dio a entender que no iba a dar grandes batallas de cara al Congreso del PSOE, según las fuentes consultadas.

Alfonso Guerra también reconoció sentirse dolorido por el trato que le dispensa Felipe González. Dijo que el jefe de Gobierno le consideraba un "antiguo" y un "demagogo".

Por otro lado, el responsable de Formación del PSOE, José Félix Tezanos, muestra un indisimulado deseo de transformar la batalla entre guerristas y renovadores en un debate de ideas y ya adelanta que hay que discutir sobre el modelo de partido, el proyecto estratégico y la salida de la crisis, según declara en una entrevista a Europa Press.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de julio de 1993

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