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LA NUEVA LEGISLATURA

Benegas asegura que toda la ejecutiva acata la designación de Solchaga

El secretario de organización del PSOE, Txiki Benegas, intentó al filo de la medianoche, dar una imagen de normalidad democrática y, sobre todo, dejar claro que la decisión por dos votos de diferencia suponía que la ejecutiva en pleno acataba la candidatura de Carlos Solchaga como presidente y portavoz del Grupo Parlamentario Socialista. "Yo y todos los compañeros de la ejecutiva estamos vinculados por el acuerdo adoptado democráticamente por la mayoría", dijo.

El comité federal del PSOE dejó ayer, igual que hiciera antes de la primera ronda contactos la ejecutiva, las manos libres a González para que continúe las conversaciones con los partidos nacionalistas, Convergéncia i Unió y Partido Nacionalista Vasco, así como con Izquierda Unida, y trate de alcanzar un pacto de gobierno.Aceptado el resultado de la votación, Carlos Solchaga será propuesto por la ejecutiva el próximo lunes al grupo parlamentario para que lo ratifique, mediante votación, como presidente. Todavía no hay una decisión tomada respecto a quién tomará la palabra el lunes para hacer la propuesta. "Puede ser el secretario general, Felipe González, y si no lo hace él, la hará el vicesecretario, Alfonso Guerra, o yo mismo", precisó Benegas.

El secretario de organización eludió comentar la tensión vivida en esta ejecutiva y admitió entre risas que la candidatura presentada por el secretario general había tenido "muchas apreciaciones". En otro momento habló de "ciertas discrepancias".

Según el número tres del PSOE, esta votación "no supone una división del partido", y lo explicó porque "todas las cuestiones políticas tienen el apoyo de toda la ejecutiva". Sin embargo, dejó clara la situación crítica vivida ayer cuando afirmó: "No me acuerdo desde cuándo no se votaba en la ejecutiva".

Ningún otro guerrista quiso hacer ayer comentarios, aunque muchos miembros del comité federal señalaron que nunca olvidarán este 25 de junio, en el que por primera vez se produjo tal división, empezando porque hubo que recurrir a una votación a mano alzada.

Los renovadores calificaron la votación de triunfo de Felipe González y de ellos mismos frente a Alfonso Guerra. Aunque casi ningún renovador siente aprecio político por Solchaga -más bien todo lo contrario-, subrayaron que votar ayer al ministro de Economía en funciones suponía un golpe duro contra Guerra, y por derivación, contra el actual aparato.Votos contra Guerra

Varios miembros del sector renovador hicieron abstracción del contenido de la votación y sólo se fijaron en que el aparato había votado por primera vez contra una propuesta de González. Los renovadores aspiran a que esta línea se mantenga hasta el próximo congreso del partido para convencer a su secretario general de que debe promover a fondo el cambio.El presidente de la Comunidad de Madrid y miembro del comité federal, Joaquín Leguina, fue el más explícito: "Ha quedado claro dónde está la mayoría". El también renovador Teófilo Serrano, secretario general de la FSM, no pudo evitar comentar que "lo bueno de la elección de Solchaga es que ha dejado de ser ministro de Economía".

En la reunión del comité federal, convocada para analizar la política de alianzas, González admitió ante el máximo órgano de su partido las dificultades con que se encontraba para alcanzar la estabilidad parlamentaria, pero no llegó a descartar alguna fórmula, incluido el Gobierno de coalición con catalanes y vascos.

La mayoría de los dirigentes socialistas representados en el comité federal del partido se inclinaron por negociar prioritariamente esa estabilidad con los nacionalistas. Sin embargo, otros dirigentes, especialmente los representantes de Izquierda Socialista (IS), se inclinaron por el acercamiento a Izquierda Unida.

González presentó ante el comité federal un balance de las conversaciones con los partidos nacionalistas -CiU y el PNV-, así como con Izquierda Unida, y reconoció "las dificultades de la negociación" para conseguir una estabilidad parlamentaria. El jefe del Gobierno puso el acento en la necesidad de insistir en esta nueva fase en un pacto de legislatura, tras la negativa a un Ejecutivo de coalición por parte del presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol.Gobierno minoritario

En el caso de no conseguir llevar adelante esta fórmula, dejó entrever que se inclinaría por un Gobierno minoritario que tratase de alcanzar acuerdos concretos con los partidos. En ningún momento se planteó la posibilidad de un adelanto electoral en el caso de fracasar la posibilidad de un pacto de legislatura.

De todos modos, Felipe González dejó claro ante el comité federal que no descartaba aún, de forma definitiva, la consecución de un Gobierno de coalición y manifestó que insistiría en ella en los próximos contactos que mantendrá con el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, y el presidente del PNV, Xabier Arzalluz. "Vamos a agotar hasta el final las posibilidades", insistían ayer dirigentes socialistas asistentes al comité federal.

El secretario de organización del PSOE, Txiki Benegas, manifestó en la conferencia de prensa celebrada durante la sesión del comité federal que Felipe González iba a continuar los contactos con todos los partidos sin excluir a ninguna fuerza parlamentaria.

En el debate abierto posteriormente en el comité federal se reflejaron dos posiciones. La mayoritaria seguía inclinándose por mantener la prioridad de los contactos con los partidos nacionalistas y una minoritaria pretendía situar por delante las negociaciones con Izquierda Unida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de junio de 1993

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