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Los vecinos de Huertas consiguen el cierre de siete bares ruidosos

Siete bares cerrados y otros tres multados con medio millón de pesetas es el parte de una semana de presión policial y municipal contra los locales de la zona de Huertas. Las denuncias vecinales por el ruido nocturno han calado en las instituciones, que han declarado la guerra a uno de los tradicionales barrios de copas de Centro. Primero fue la concejal de Centro, María Antonia Suárez, que la semana pasada firmó las primeras clausuras. Luego, la Delegación del Gobierno, que el viernes mandó 10 patrullas a obligar a los locales a cerrar a su hora.

Más de la mitad de los establecimientos del barrio de Huertas se dedican a las copas. Los bares, pubs y restaurantes se fueron extendiendo por el barrio desde 1980 hasta cuadruplicar su número. Entonces había 42. En la actualidad superan los 180, según datos de la asociación de hosteleros de la zona.La asociación de vecinos del barrio de las Letras, con sede en la iglesia de Medinaceli, empezó hace unos meses el combate contra el ruido. Estos días, sus quejas han encontrado receptivos a la presidenta de Centro y al delegado del Gobierno, Miguel Solans. "Debe ser por las elecciones", deducen los propietarios.

María Antonia Suárez, que está mandando a sus inspectores a mercados, pensiones (ha cerrado cuatro y esta semana firmará la clausura de otras cuatro) y locales de hostelería (ha clausurado tres restaurantes, dos de ellos de comida china) remitió la pasada semana órdenes de suspensión de actividad a siete locales de Huertas: Chinatown (Amor de Dios, 13), Reporter (Fucar, 6), Vorágine (Fucar, 6), Huertas, 41 (en la misma dirección), Populart (Huertas, 22), Pijamas (Huertas, 67) y uno más ubicado en Santa Isabel, 17. El motivo: exceso de ruidos.

"Todos ellos deben cerrar y hacer las obras oportunas que establece: la ordenanza de las zonas medioambientalmente protegidas", comenta la concejal. Es decir, deberán insonorizar completamente el local y construir vestíbulos de entrada que impidan que la música se oiga en la calle. Los bares, no obstante, siguen abiertos porque han recurrido la orden, comenta la asociación de hosteleros.

Horarios de cierre

La actuación de la Junta de Centro estuvo respaldada este fin de semana con la presencia de 10 patrullas policiales que Solans mandó a la zona para controlar los horarios de cierre. "Llegaron a las 2.15 y nos fueron ordenando local por local que desalojáramos a la gente", comenta uno de los encargados. Los bares deben cerrar a las dos de la madrugada a diario y a las 2.30 los fines de semana. La pasada semana, además, la delegación del Gobierno impuso una sanción de medio millón de pesetas a tres locales -Champanería Gala, El León de Oro y Donde Tomás- por incumplir reiteradamente el horario de cierre. Sin embargo, el delegado gubernativo sólo pretende que vecinos y hosteleros se pongan de acuerdo, según comenta un portavoz de la asociación de hosteleros de Huertas. Ambas partes mantendrán hoy una reunión con un representante de la delegación como mediador."Nuestra pretensión es que nos dejen ampliar media hora el horario de cierre", comenta el portavoz. "Lo que sería injusto es que sólo se hiciera presión en esta zona, porque entonces la gente acabaría marchándose a otros barrios con menor control en el horario de cierre".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de mayo de 1993

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