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Cartas al director

FU y ET

Tras presenciar la esperpéntica actuación de don Francisco Umbral en el programa de televisión de Mercedes Milá Queremos saber, el 20 de abril de 1993, me ha quedado la impresión de haber asistido a una parodia -deformada por un egocentrismo omitorríntico- de la ya emblemática -película ET.

La diferencia, no obstante, estribaba en que el pobre ET sólo suspiraba nostálgico: "Mi casa...". Por el contrario, el señor Umbral tronaba "¡Mi libro! ¡Mi libro!", mientras añadía que a él no se le estaba pagando, cuando su tiempo valía mucho dinero; que todas las televisiones eran "putrefactas" (dirigiéndose a su anfitriona, la señora Milá); sostenía que a la gente de Aranda de Duero no había por qué tenerla en cuenta, por ser unos "paletos"; denostaba a quienes él calificaba de "analfabetos" y "ágrafos"; calificaba reiteradamente de "maestro" a uno de los más connotados apologistas del franquismo, etcétera.

Bochornoso espectáculo el de este "niño de derechas" (ipse dixit), que no acabo de comprender por qué permitió la señora Milá. Cuatro veces amenazó con irse del estudio. Eso habríamos ganado todos. Egos como ése, aullidos insistentes ("¡Mi libro! ¡Mi libro!"), vociferaciones, vituperios, ataques al personal, menosprecios y zaherimientos a quienes el señor Umbral no considera cabezas pensantes (!), son cosas verdaderamente increíbles en quien se las da de intelectual y, ahora, de izquierdas.

Por eso, quizá sea desacertado por mi parte recordar a ET Después de todo, él (¿ello?) sólo suspiraba por su casa. FU se desnudó: "¡Mi libro! ¡Mi libro! ¡Mi dinero! ¡Mi dinero! ¡Yo cobro mucho, y aquí estoy gratis! ¡Y en lugar de darme la palabra a mí se la das a este personal!".

Vamos, señor Umbral, que ya vamos siendo mayorcitos. Cuando alguien cree que todos los demás mortales son tontos e indignos, ¿qué es él?-

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