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Reportaje:

Mujeres a primera línea de combate

Clinton levanta las restricciones a las mujeres en el Ejército del Aire y la Armada de EE UU

Muy lejos queda ya la imagen de la mujer limitada a curar las heridas del guerrero. A partir de hoy, las mujeres estadounidenses podrán ellas mismas lanzar las bombas, derribar los aviones enemigos y cumplir cualquier otra misión de un piloto de combate. Violenta manera de liberación, sin duda, pero liberación al fin, opinan las organizaciones feministas que respaldan la decisión del Gobierno de Bill Clinton de levantar todas las restricciones a las mujeres en el Ejército del Aire y en la Armada.El secretario de Defensa, Les Aspin, firmará hoy la orden ejecutiva que permitirá a las mujeres pilotar aviones en misión de combate, formar parte de la dotación de barcos de guerra -de los que estaban excluidas, como portaaviones y destructores- e incluso pilotar helicópteros en primera línea de batalla.

Esta decisión, que Clinton ha cuidado mucho de hacer coincidir con el día en que se cumplen los primeros 100 días de su Administración, supone una modificación de los conceptos de moral y disciplina en las Fuerzas Armadas similar a la que produciría la entrada de homosexuales. Pero, a diferencia de este asunto, los oficiales del Pentágono consideran que las mujeres han dado ya muestra de su preparación y capacidad para aceptar todas las responsabilidades que conlleva la vida militar. La primera vez que hombres y mujeres compartieron, casi hombro con hombro, la actividad de una guerra fue durante la Operación Tormenta del Desierto.

Después de esta medida, las únicas restricciones relevantes que permanecen en las Fuerzas Armadas norteamericanas para las mujeres son su participación en misiones de combate en tierra, así como su incorporación a las unidades de submarinos.

Portavoces militares han indicado que actualmente hay unas 300 mujeres capacitadas para pilotar cazas o bombarderos en misiones de guerra, aunque el primer grupo al que se entrenará para formar parte de escuadrones de combate a partir del próximo año será únicamente de una decena. Las mujeres ya pilotan aviones en distintas misiones no directamente implicadas en acciones bélicas.

La decisión gubernamental, que tiene que ser sometida al Congreso, supone un reconocimiento del papel de la mujer en el Ejército, que se convirtió en un asunto muy polémico después del episodio de 1991 en el que un grupo de oficiales abusó sexualmente de sus compañeras durante una convención militar en Las Vegas. El informe sobre ese caso, que fue publicado la semana pasada, recomendaba medidas disciplinarias contra 140 oficiales.

La presencia de la mujer en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos ha crecido rápidamente en los últimos años, hasta alcanzar proporciones superiores al 12% en el Ejército de Tierra, al 10% en la Armada, al 4,5% en los marines y casi un 15% en la Fuerza Aérea. Varios congresistas demócratas intentaron ya el año pasado levantar las restricciones a las mujeres en los vuelos de combate, pero esa iniciativa fue obstaculizada entonces por la Administración de George Bush.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de abril de 1993