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El Gobierno ruso reconoce que el área contaminada por la fuga radiactiva de Tomsk-7 ha aumentado

El área de bosque radiactivamente contaminada como consecuencia del accidente nuclear de la ciudad secreta siberiana de Tomsk-7 ha aumentado. Las razones que se aducen son dos: que al derretirse la nieve ensuciada el agua arrastra las partículas hacia nuevos lugares, y que había zonas en las que aún no se habían hecho mediciones y no habían sido, por tanto, incluidas con anterioridad.Los cálculos del Ministerio de Energía Atómica, siempre cautos, elevaron ayer de 90 a 120 kilómetros cuadrados la zona con niveles de radiación por encima de lo normal. El comité del Ministerio de Ecología que estudia sobre el terreno las consecuencias del accidente también ha de

tectado el aumento de la mancha. "Su límite por el norte se ha corrido 10 kilómetros", comentó Leonid Rijbánov, uno de sus miembros. Este incremento, según sus cálculos, sitúa el tamaño de la mancha en 280 kilómetros cuadrados (30 dentro de Tomsk-7 y 250 fuera), frente a los 200 inicialmente calculados.En la zona afectada, la radiación oscila entre los 35 y los 400 microrroentgen por hora, notablemente por encima del fondo radiactivo natural, situado en torno a los 10 microrroentgen por hora. En puntos concretos la radiación es mayor, pero, al tratarse de una zona de bosques por donde es difícil transitar, la concreción ha sido hasta ahora difícil. Para paliar el problema está actuando desde el domingo una avioneta dotada de sistemas de medición, con cuyos datos se prevé efectuar en breve un mapa preciso de la contaminación.

Sobre las cantidades de plutonio vertidas al medio ambiente por la explosión del contenedor siniestrado -en cuyo interior había 500 gramos de ese metal, sumamente peligroso-, el Ministerio de Energía Atómica insiste en que son mínimas, "en el límite de la capacidad de medida de los instrumentos empleados", según Gueorgui Kaurov.

"Como muestra de buena voluntad", según los términos utilizados por la agencia Itar-Tass, el Ministerio de Energía Atómica ha invitado a una comisión de la Organización Internacional de la Energía Atómica (IAEA). a que acuda a la zona siniestrada y determine por sí misma si "el nivel de riesgo ha sido correctamente valorado". La misma nota recuerda que Rusia no está obligada a pedir la intervención internacional porque la instalación accidentada "es militar".

Víktor Popov, presidente del comité local de ecología, comentó ayer que los análisis para determinar la cantidad de plutonio vertida al medio ambiente proseguían y aseguró que "ha habido mucha suerte", porque el viento y la nevada depositaron la radiación en una zona sin cursos de agua relevantes y habitada por muy poca gente. Sólo dos aldeas, en las que viven 50 familias, se han visto afectadas hasta ahora, pero, la contaminación está por debajo del nivel que hace aconsejable el desalojo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de abril de 1993