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Robo con final feliz

Unos ladrones devuelven tres lienzos sustraídos hace una semana en Barcelona

Una voz anónima puso fin, a las 5.39 de ayer, domingo, a la extraña aventura que han vivido dos valiosos cuadros modernistas y un retrato de principios de siglo, valorados en unos 160 millones de pesetas, que habían sido robados a punta de pistola el pasado 5 de abril en el Círculo Artístico de Barcelona, una entidad cultural centenaria. "Hay un Opel Kadet que tiene el puente hecho, en la confluencia entre el paseo de Sant Joan y la calle de Aragón, que tiene objetos robados en su interior", dijo la voz anónima que llamó a la Policía Municipal. La pista posiblemente la facilitó uno de los ladrones.Una patrulla localizó el automóvil, que había sido sustraído previamente en Ripollet, una población próxima a Barcelona. Uno de los agentes se acercó a sus ventanas y descubrió, atónito, que sobre el asiento trasero, abatido, se encontraban los tres lienzos tan intensamente buscados por la policía: Julia, de Ramon Casas; Rosario, de Isidre Nonell, y el retrato de una joven, sin título, de Ernesto Santasusagna, (que sufrió unos leves rasguños con tanto trajín.

La policía sospechó desde un primer momento que el robo era obra de delincuentes comunes que habían recibido el encargo de un coleccionista: No en balde el nonell y el casas aparecen en un sinfín de catálogos, por lo que difícilmente hubieran podido ser introducidos en el mercado legal del arte. Las tres obras, además, estaban expuestas en una señorial sala de lectura junto a otras valiosas esculturas y cuadros que fueron despreciados por los ladrones. Entre ellos, un rusiñol y un canals. Luego olvidaron un rollo de cinta aislante con la que pretendieron, sin éxito, maniatar al conserje, a quien obligaron a punta de pistola a arrojarse al suelo. Finalmente, optaron por inmovilizarle con sillas y butacas.

Los investigadores ya intuían horas antes del hallazgo que la recuperación era inminente. Otra llamada anónima, esta vez a la Jefatura de Policía de Barcelona, había advertido que pronto aparecerían las pínturas. Quizá era la voz del coleccionista, quien, asustado ante la posibilidad de ser descubierto o delatado por los ladrones, quiso deshacerse del preciado botín. Los tres cuadros permanecían ayer en las dependencias policiales a la espera de ser devueltos al Círculo Artístico.

Las tres obras habían sido donadas por sus propios autores, que fueron socios de la entidad. Algunos coleccionistas habían llegado a ofrecer 80 millones por el casas y 60 por el nonell, cifras incluso inferiores a las que se cotizan las obras de esos dos pintores en el circuito legal. El Círculo Artístico, cuyo patrimonio supera el millar de obras, se negó a venderlos.

Este robó con final feliz ha evidenciado la ausencia absoluta de medidas de seguridad en la entidad. "No nos había pasado nada en 110 años. Quizá tengamos que instalar una alarma", admitió el tesorero. "Era previsible una cosa así. Podías comer en el restaurante y tener expuesto a tus espaldas un rusiñol o un casas, colgados sin la menor protección", explicó un asiduo del Círculo, la centenaria entidad que, tras el susto, ha decidido contratar a un guarda jurado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de abril de 1993