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CITA EN VANCOUVER

Acreedores de suaves maneras

El Club de París es una asociación de países acreedores cuyas principales características son no tener organización propia, ni reglamento de funcionamiento, ni una sede permanente.Nació en el año 1956 y depende de la Secretaría del Tesoro de Francia, que es la que paga sus gastos. Su andadura comenzó al solicitar Argentina una reunión en París con todos sus Gobiernos acreedores. Al club, que se reúne en la capital francesa, pertenecen una veintena de miembros, todos ellos representantes de Gobiernos soberanos acreedores. A sus sesiones asisten en ocasiones funcionarios del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Banco Mundial y de otras organizaciones internacionales, como la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

En el Club de París se renegocia deuda comercial asegurada a más de un año. Para que un país acuda al club en solicitud de ayuda debe existir anteriormente el visto, bueno del Fondo Monetario Internacional. Tal circunstancia se cumple en todos los casos, salvo excepciones como la de Cuba, que asiste a las reuniones sin pertenecer al FMI. Dada esta especial situación, el Club de París creó una comisión de cinco países, a la que pertenece España, para suplir la función que suele tener el FMI.

Además de Argentina y Cuba, diversos países han recibido el apoyo del Club de París. Entre otros figuran Rusia, Polonia, Ecuador, Angola y Brasil. Su actuación en las renegociaciones de la deuda externa de los países del Tercer Mundo es decisiva, ya que se preocupa del dinero prestado por los propios Gobiernos, no por los bancos comerciales. Su principal tarea es renegociar la deuda mediante el alivio de plazos de pago de intereses, concesión de periodos de carencia y de periodos de gracia. La significación internacional que ha alcanzado el club se debe en gran medida a las habilidades negociadoras de los diversos funcionarios del Ministerio de Finanzas francés, capaces de enfrentarse con los problemas que supone la enorme deuda del Tercer Mundo sin enconar las diferentes posturas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de abril de 1993