Homosexualidad
Leí con estupor, el pasado 7 de marzo y en la página 14 del suplemento Domingo, el comentario del libro sobre el jefe del FBI Oficial y confidencial, la vida secreta de J. Edgar Hoover, ya no tanto por la información en sí, sino por la forma en que nos la presentan.Lo espeluznante no es saber que la persona con más poder de Estados Unidos durante 50 años, tal como reconoce el autor, era un mafioso y un chantajista (¿qué otra cosa puede ser el jefe de una organización como el FBI?), sino que se añada una tercera acusación, la de homosexual, con el mismo rango que las otras dos.
"La vida secreta de Hoover, el padre del FBI: mafioso, chantajista y homosexual. Anthony Summers... descubre a un Hoover chantajista, en connivencia con la Mafia y de equívoca sexualidad".
¿Acaso son estos tres delitos comparables? ¿Desde qué punto de vista es la homosexualidad una sexualidad equívoca? ¿A quién le interesa criminalizar a todo un grupo social por el comportamiento de uno de sus individuos?
Precisamente ahora que se debate acaloradamente en el corazón del imperio el derecho de los homosexuales a pertenecer al Ejército (cuando en realidad al Ejército pertenecemos todos y todas siempre que se les ocurre a sus mandos); ahora que las reglas del juego que marca el patriarcado están dando sus peores frutos ante la pasividad de la esa inmensa mayoría, a cuya formación va dirigida la información; ahora debemos estar más atentos y atentas que nunca para no dejar pasar este tipo de actitudes equívocas sin algún tipo de respuesta inequívoca.-


























































