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El 'Plan Norte' del Ejercito suprime todas las capitanías y disuelve sus cinco divisiones

El Plan Norte del Ejército de Tierra, que actualmente estudia el Ministerio de Defensa, supone una auténtica revolución en su organización y despligue, además de una importante reducción. El plan suprime las capitanías generales y los gobiernos militares y disuelve las cinco divisiones. El objetivo es acabar con un despliegue, de más de dos siglos de antigüedad y basado en la ocupación del propio territorio, y sustituirlo por otro estrictamente operativo y volcado en la posible intervención en el exterior, en el marco de organizaciones multinacionales, como la ONU, la OTAN o la UEO.

Plan Norte (Nueva Organización del Ejército de Tierra) es el nombre del documento que el jefe del Estado Mayor del Ejército, teniente general Ramón Porgueres, entregó el pasado día 18 al ministro de Defensa, Julián García Vargas, y del que EL PAÍS publicó un primer avance el pasado día 20.Aunque su contenido se guarda en secreto, las líneas generales del mismo evidencian que se trata de una revolución sin precedentes en la organización y despliegue del Ejército; así como una importantísima reducción, que llevará al cierre de numerosos cuarteles, a la supresión de muchas unidades y al traslado de otras. Además de adaptarse al nuevo panorama internacional, el proyecto pretende hacer frente a la falta de personal, derivada del acortamiento de la mili y de la caída de la natalidad, y al sostenido recorte de los gastos militares.

El Ministerio de Defensa está, sin embargo, preocupado por la inquietud que la reducción suscita en los miembros de las Fuerzas Armadas y en las localidades afectadas; por las falsas interpretaciones que pudieran hacerse de una desaparición casi total de las unidades militares en el País Vasco y Cataluña; y por la incompatibilidad entre el nuevo diseño y la regionalización de la mili lograda en los últimos años.

Estructura logística

La cinco divisiones (dos de montaña, una acorazada, una mecanizada y otra motorizada) que actualmente agrupan a 11 de las 15 brigadas con que cuenta el Ejército, desaparecen. La división, con unos 15.000 hombres, deja de ser la unidad básica de la fuerza militar, entendida como una entidad autónoma y autosuficiente, para sustituirla por la brigada, una entidad más reducida, con unos 4.000 hombres, que debe apoyarse en otras unidades para intervenir en un conflicto.Esta concepción parte de la idea de que unidades españoles deberán integrarse en organizaciones multinacionales, como el Cuerpo de Reacción Rápida de la OTAN o el Cuerpo de Ejército franco-alemán.

La tradicional organización territorial del Ejército, basada en gobiernos militares y capitanías generales (aunque a éstas últimas se les cambió el nombre y ahora se denominan jefaturas de región) también se suprime. Las brigadas resultantes de la reducción, no más de 12 en lugar de las 15 actuales, estarán desigualmente distribuidas geográficamente, en función de sus misiones asignadas, con una presencia muy importante en el centro y sur de la Península y casi testimonial en el Norte, lo que priva de sentido a la actual organización.La única estructura territorial futura será la logística, que no estará ya orientada al apoyo a las unidades basadas permanentemente en su territorio, sino a cualquiera que se desplace a su zona de demarcación, incluso si no es española.

El Plan Norte, que estará vigente hasta 1997, aunque su aplicación puede llevar mucho más tiempo dada la envergadura incluso económica de los cambios, divide las unidades del Ejército en fuerzas principales y de reserva.

Las primeras agruparán a las fuerzas de Acción Rápida, las de Maniobra y algunas de Defensa Territorial, como las guarniciones extrapeninsulares, cuyas plantillas deberán estar cubiertas en un alto porcentaje, preferentemente con soldados profesionales; mientras que las segundas agruparán a las restantes fuerzas de Defensa Territorial, que en tiempo de paz tendrán una dotación mínima, completada con reservistas en caso de movilización.

Movilización de reservistas

El plan distingue entre la fuerza permanente, integrada por los 115.000 efectivos que recoge la Ley de Plantillas, y la fuerza prevista para tiempo de guerra, que se situará en tomo a los 175.000 efectivos, con la incorporación de unos 60.000 reservistas del servicio militar. Ello obligará a invertir en la creación de una gran reserva de armamento, munición y equipos para dotar a los reservistas en caso de movilización.El ministro de Defensa, Julián García Vargas, que mantiene un mutismo absoluto sobre el contenido del plan, avanzó el martes en el Congreso que la reforma prevista no tiene precedentes "desde hace muchísimo tiempo, muchas décadas". Igualmente, felicitó a los responsables del Estado Mayor del Ejército de Tierra por haber abordado la reorganización "con una decisión y una visión de futuro encomiables".

El Plan Norte, junto con los proyectos del Ejército del Aire y la Armada, de mucha menor trascendencia, será aprobado por el Gobierno, aunque no es necesario, y presentado a las Cortes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de marzo de 1993

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