Las maletas del nuncio

El nuncio Mario Tagliaferri mantienen, sin duda alguna, los analistas consultados ha quedado tocado como consecuencia de las

lecciones episcopales. Ha perdido sus apadrinados y, con ellos, su orientación para la Conferencia Episcopal, institución que Tagliaferri ha querido controlar.

Tagliaferri, representante diplomático en España del Estado del Vaticano desde 1985, ha sembrado vientos desde entonces y recoge ahora tempestades, como ha asentido a este diario un prelado. Durante su etapa ha promocionado mayoritariamente al episcopado a personas fieles y sumisas, desmontando paulatinamente las líneas abiertas en la transición política con el cardenal Vicente Enrique y Tarancón.

Sólo dos años después de llegar a España Tagliaferri, Gabino Díaz Merchan, taranconiano, tuvo que dejar la presidencia, al no conseguir las dos terceras partes de los votos para un tercer mandato, y dar paso a Suquía, en cuyo mandato se han producido en cascada los nombramientos involucionistas. Once, en el último trienio, de los que buena parte son considerados de "sensibilidad conservadora". En esta etapa, de forma paralela y progresiva, la Conferencia pierde independencia y autonomía, reconocen diversos prelados.

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Es lo que quería el nuncio, según los analistas. Ahora han ganado los renovadores que reivindican precisamente eso: autonomía e independencia. Tagliaferri quería controlar la institución y ha sufrido un revolcón, pese a su última intromisión conocida. Tagliaferri también aportó su granito de arena al caso Gutiérrez. El auxiliar de Madrid comió el pasado martes en la sede de la Nunciatura Apostólica, en compañía de otros 18 prelados. Pero se fue el último. Conversó con Tagliaferri, quien dejó claro al auxiliar de Madrid su opinión acerca de su posible elección como secretario general de la Conferencia. GutIérrez regresó a la Conferencia solo, cabizbajo y reflexivo.

Cardenalato

Tagliaferri, que según algunas fuentes había solicitado regresar a Roma tras el fallecimiento de su hermana hace unos dos años, podría ser nombrado cardenal en el próximo consistorio según algunos analistas. Sería el primer paso para que el nuncio regresara al Vaticano, pero sin conseguir un objetivo: despersonalizar a la Conferencia Episcopal Española como institución colegiada. Los analistas señalan, no obstante, que con toda probabilidad dejará cubiertas antes diócesis tan importantes como Madrid, Toledo -sede del primado de España-, Pamplona, Bilbao o Vitoria, cuyos titulares o bien han cumplido los 75 años, edad de jubilación eclesial, o están a punto de hacerlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0018, 18 de febrero de 1993.

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