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EL CRIMEN DE ALCÀSSER

La Guardia Civil cree que una tercera persona "aún no identificada" participó en el asesinato"

La Guardia Civil cree que en el asesinato de las niñas de Alcàsser participó "alguna persona más", aparte de] detenido Miguel Ricart y del fugado Antonio Anglés, a los que considera autores materiales del crimen. El propio delegado del Gobierno en Valencia, Francisco Granados, reconoció ayer que "cabe la posibilidad de que los asesinos fueran tres personas y que, por tanto, haya todavía dos en la calle". La Guardia Civil ha localizado un pendiente de una de las niñas en un caserón situado a 200 metros de donde fueron enterradas, lo que indica que en esa casa fueron violadas y torturadas.

A media mañana de ayer fueron puestos a disposición judicial Miguel Ricart, uno de los presuntos autores materiales del triple homicidio, y Enrique Anglés Martins, acusado de presunta complicidad, aunque niega todo tipo de participación. El principal indicio existente contra él es el parte médico del hospital psiquiátrico de Bétera, expedido a su nombre que fue hallado junto al hoyo donde estaban sepultados los cadáveres de las víctimas. Enrique Anglés, fue puesto en libertad durante la tarde de ayer, según informaron fuentes de la Policía Local de Catarroja, lugar en el que reside. Enrique Anglés fue liberado al considerar el juez que no existen indicios suficientes de su participación en el crimen.[Enrique Anglés, en unas declaraciones dadas a conocer anoche por Efe, calificó a su hermano de "violento" y negó cualquier tipo de participación en los hechos,- que calificó de "atrocidad y canallada". Enrique, considerado por los vecinos de Catarroja como deficiente mental, aseguró que cuando se produjo su detención Antonio se encontraba en la casa, aunque se escondió y logró huir. Según explicó durante la detención pudo hablar en una ocasión con Ricart, quien le indicó que el autor de la muertes "era Antonio"].

La forma en que se produjo el secuestro y el posterior asesinato de Mirian, Antonia y Desirée no está clara todavía. Miguel Ricart, que ha confesado ser uno de los autores del crimen, ha declarado que él y su amigo Antonio Anglés recogieron a las jóvenes cuando ésta hacían autoestop e inmediata mente después las trasladaron bajo amenazas hasta el monte de La Romana, donde las violaron y asesinaron en un camino forestal.

Sin embargo, el equipo de Policía Judicial de la comandancia de Valencia y la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil han hallado en un viejo caserón, ubicado a unos 200 metros del lugar del enterramiento, un pendiente perteneciente a Mirian. Esta circunstancia induce a creer que fue en esta vivienda, en la que hay varios colchones sucios, donde las niñas fueron repetidamente violadas y torturadas, según fuentes próximas al caso.

Los investigadores no han podido precisar todavía sí fue en ese mismo caserón donde los agresores ejecutaron fríamente a las niñas mediante sendos disparos en la cabeza. La Guardia Civil estaba ayer recogiendo ropa y muestras de las manchas existentes en el suelo de la vivienda para determinar si contienen sangre de las víctimas.

Fuentes policiales no creen que los asesinos trasladaran en un coche los tres cadáveres desde la finca donde se produjo la macabra orgía hasta el agujero donde los sepultaron, debido a que el terreno es muy escarpado. Por eso, se piensa que los criminales utilizaron la alfombra hallada en la sepultura para cargar en ella los cadáveres y de esta forma transportarlos hasta la tumba excavada con un pico que guardaban en otra masía.

El monte de La Romana, próximo al municipio de Tous, sirve de escondrijo a numerosos delincuentes, la mayoría de ellos drogadictos. Teniendo en cuenta esta circunstancia, hay sospechas de que en la violación y muerte de las tres niñas pudo haber intervenido alguna persona más, aparte de Miguel Ricart y Antonio Anglés (éste último aún no capturado).

Ricart ha efectuado un relato poco pormenorizado de los hechos, por lo que no se ha podido reconstruir la película del tormento sufrido por las niñas. Por este motivo, no se conoce si los asesinos maniataron a las jóvenes -a una de ellas con una venda y a las otras dos con cuerdas- para abusar sexualmente de ellas, o si lo hicieron para evitar que colgaran sus brazos durante el traslado de los cadáveres. Otro aspecto enigmático es por qué los homicidas vistieron a las muchachas una vez muertas, en lugar de quemar sus ropas o deshacerse de ellas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 31 de enero de 1993

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