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EL CRIMEN DE ALCÀSSER

Nadie supo donde

Los cientos de avisos telefónicos al programa Quién sabe dónde de TVE-1 no han servido para nada. Desde que, el 13 de noviembre se conociera la desaparición de las tres niñas de Alcásser, el equipo dirigido por el periodista Paco Lobatón ha centrado sus programas en la búsqueda de Mirian García Iborra, Desirée Hernández Folch y Antonia Gómez Rodriguez. El último programa en el que se solicitó a los telespectadores información se emitió el martes pasado.Una de las emisiones de Quién sabe dónde, en la que una vez más se siguieron las llamadas de los telespectadores -controladas y verificadas para asegurar su autenticidad-, logró acaparar una audiencia de más de ocho millones de personas. El martes siguieron el programa más de siete millones de personas.

El programa de Lobatón ha contado con testimonios de los padres, Guardia Civil y autoridades locales y regionales. La exposición de los hechos y la descripción de las desaparecidas a través de las pantallas no ha permitido, en esta ocasión, llegar a un final feliz.

Los padres de las tres desaparecidas hicieron ante las cámaras dramáticos llamamientos a unos hipotéticos raptores de las niñas en el convencimiento de que Mirian, Desirée y Antonia eran retenidas por alguien. Pero las llamadas que aseguraban haberlas visto en distintos lugares de España alimentaron la esperanza de que las niñas se encontraban con vida y de que no se atrevían a volver a sus casas al ver como su aventura juvenil se había convertido en un drama nacional.

Los equipos del programa viajaron incluso a, Granada junto a amigos y familiares de las víctimas, que se desplazaron hasta dicha ciudad en un autobús fletado por el Ayuntamiento de Alcásser. Allí hicieron un pormenorizado seguimiento de la búsqueda de las desaparecidas. Pero hasta ayer, nadie supo dónde estaban las niñas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de enero de 1993