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Mueren dos hermanos por una presunta intoxicación en su casa de Carabanchel

María del Mar Sánchez Díaz, de 16 años, pasó la noche del viernes en casa de su hermana mayor. Eso quizá le salvó la vida. Ella fue la que descubrió, en la mañana de ayer, a sus dos hermanos muertos en su domicilio, y a su madre, dormida, ajena a la tragedia. La primera hipótesis es que Luis Miguel, de 23 años, y su hermana Azucena, de 14, murieron por intoxicación alimentaría, pero la policía tiene demasiados interrogantes.

La madre de los fallecidos, Felisa Díaz, de 53 años, sufrió un choque nervioso al ver los cuerpos sin vida de dos de sus cuatro hijos y tuvo que ser ingresada en el hospital Doce de Octubre. Ayer tarde le fue dada de alta.María del Mar fue la primera que vio los cadáveres de sus dos hermanos a la vuelta de la casa de su hermana mayor, a las 9.30 de ayer. El domicilio familiar está en el número 47 de la calle del General Ricardos (Carabanchel), en el piso primero. Sus hermanos estaban tendidos en el suelo del salón. Dentro de la casa todo estaba repleto de vómitos, y los dos perros de la familia, alterados, no paraban de ladrar.

Las primeras investigaciones policiales señalan que los dos hermanos fallecieron intoxicados por consumir algún producto o alimento en mal estado. También se estimaba ayer por la mañana, tras el levantamiento de los cadáveres, que el fallecimiento de ambos ocurrió entre las cuatro y las cinco de la madrugada, aunque este extremo no está aclarado. Por la tarde, un miembro de la Brigada de Policía Judicial estimó que al menos uno de los hermanos llevaba muerto más de 24 horas, lo cual añadía interrogantes al suceso. Nada se pudo saber ayer acerca del tipo de alimento ingerido por los fallecidos.

Noche de perros

Esa noche, además de María del Mar, estaba fuera de la casa de los Sánchez el padre, Paulino, actualmente en el paro, que se había trasladado a su pueblo natal, Cadalso de los Vidrios (Madrid), para realizar algunas tareas domésticas.Según el testimonio de los familiares y vecinos, la madre, Felisa Díaz, no debió de sufrir la intoxicación y tuvo que quedarse dormida. Al ser despertada por su hija y ver lo que había sucedido sufrió un grave trastorno, por lo que fue trasladada al Doce de Octubre. El doctor Gabriel del Moral, al frente del servicio de urgencias, indicó que Felisa ingresó con una fuerte desorientación tempoespacial.

El galeno no pudo confirmar si la paciente había sufrido algún tipo de contaminación, como le ocurrió a sus dos hijos. "Sé que sus hijos presentaban un cuadro de vómitos, pero no conocemos ni siquiera por su testimonio qué es lo que ha podido ocurrir para que ambos fallecieran", agregó el doctor Del Moral.

Los vecinos del inmueble afirmaron que durante toda la noche los dos perros de la familia habían estado ladrando continuamente. Sin embargo, no les habían hecho caso porque aseguran que escucharlos de esa forma era algo habitual.

Otra vecina añadió que, aunque la familia era normal, siempre solía haber mucho bullicio dentro de la casa. "Una intoxicación por gas no pudo ser", pensaba en alto otra vecina, que aseguraba no haber olido nada extraño en toda la primera planta. Otra aseveraba que si hubiera habido tanto gas habrían muerto también los perros.

Un chaval "d'a buten"

Los amigos de Luis Miguel Sánchez afirmaron que habían estado con él el jueves por la noche. "Luis Miguel era un chaval d'a buten", explicaba uno de ellos. "Con él nos fumábamos nuestros porritos y punto, pero nada de drogas; No sé qué es lo que ha podido ocurrir, pero sé que a él le iban bien las cosas". Luis Miguel, que había sido empleado de una churrería y un bar, ahora no trabajaba en nada.Azucena Sánchez, según una amiga, era una chica revoltosa, pero qué no tenía excesivos problemas familiares. Una hermana de Paulino Sánchez agregó que su cuñada y sus sobrinos vivían de forma tranquila y pacífica. "Ni se me pasa por la cabeza pensar en el suicidio. Ha tenido que ser un accidente o algo extraño", añadió.

Hasta las doce y cuarto del mediodía no fueron levantados los cadáveres de los dos hermanos por el juez de guardia. Ambos fueron trasladados al Instituto Anatómico Forense para practicarles la autopsia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de enero de 1993

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